De acuerdo al último informe del INDEC, la producción de biodiesel alcanzó las 1,3 millones de toneladas entre enero y septiembre 2015, lo que implicó una caída del 27,7% respecto del mismo periodo del año 2014, cuando había alcanzado una producción de 1,9 millones. Respecto del mercado interno, se registró un aumento del 18,3%, totalizando ventas por aproximadamente 810 mil toneladas. La mayor caída fue la registrada en las exportaciones que pasaron de 1,1millones de toneladas entre enero y septiembre de 2014, a alrededor de 496 mil tn en el mismo periodo de 2015, representando un retroceso del 55,3%.
Desde el cierre del mercado europeo, las ventas del biodiesel argentino se limitan al mercado peruano –en el cual hay una investigación antisubsidios en curso- y el estadounidense, donde los precios de los RINS se desplomaron y las ventas a ese destino se encuentran paradas.
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Uno de los factores que mayor incertidumbre generó durante el año fue el retraso en la publicación de los precios domésticos y el constante cambio de las alícuotas de los derechos de exportación. En el gráfico que sigue pueden observarse dichos vaivenes
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Curiosamente, con la eliminación de las retenciones al agro y la modificación de las alícuotas para los productos de la cadena de la soja – 30% poroto de soja y 27% aceite y harina -, se esperaba el mantenimiento de algún tipo de diferencial para el biodiesel, que en octubre había tributado un 3,31%. En efecto hubo modificación del derecho de exportación, pero muy por el contrario de lo esperado, se le dispuso una alícuota del 32%, lo que genera un enorme desincentivo para su producción. Desde el sector se espera algún tipo de rectificación.
Por otro lado, desde las cámaras empresarias han venido reclamando un aumento del corte interno. De hecho, Federico Pucciarello, titular de Rosario Bioenergy, señaló que se podría reemplazar combustible importado y equipararse a otros países con cortes de un 30%, caso Brasil y/o Alemania. Indicó que de esa forma se fomentaría la industria energética nacional y se desalentaría la importación de combustibles fósiles contaminantes y la pérdida de dólares para la importación de los mismos.
En cuanto al etanol, según el informe del INDEC, entre enero y septiembre de 2015 la producción total ha aumentado un 24,7%, motorizada principalmente por el etanol de maíz (32,2%) y en menor medida por el de caña de azúcar (15,2%), comparado con el mismo periodo en 2014.
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Sobre el porcentaje de corte, que actualmente es de 10%, se informó que se está diagramando la medida para elevarlo dos puntos porcentuales. La disposición oficial se enmarcaría, inclusive, en el llamado “Plan Belgrano”, una estrategia que busca el desarrollo social, productivo y de infraestructura para reducir la desigualdad en el NOA y el NEA.
Se señaló que el aumento será destinado de manera exclusiva al bioetanol procedente de la caña de azúcar (excluyendo a las fábrica de alcohol con base en maíz) y que buscará incorporar a los que están fuera del programa bioetanol, para que tengan participación tanto ingenios sin cupo de entrega como productores cañeros, en especial.
Respecto del etanol de maíz, Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara Empresaria de Bioetanol de Maíz (Biomaíz), indicó que se espera que los precios de 2016 difieran de los actuales, en base a dos factores: la quita en la retención del maíz, que elevará el valor local del cereal que repercutirá en el biocombustible, y el ajuste cambiario.
La utilización de energías renovables es parte de la propuesta que Argentina llevó a la Cumbre de Cambio Climático de París (Ver “Hubo acuerdo en París” en este Boletín). En la misma se busca alcanzar el 8% del consumo de energía eléctrica nacional a partir de fuentes renovables para el año 2017 y el 20% en el 2025. En la misma se incluyen como fuentes renovables de energía: energía eólica, solar térmica, solar fotovoltaica, geotérmica, mareomotriz, undimotriz, de las corrientes marinas, hidráulica (menor a 50 MW), biomasa, gases de vertedero, gases de plantas de depuración, biogás y biocombustibles.

