se convirtió en miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) el 11 de diciembre de 2001. Para ello, se negoció un Protocolo de Adhesión de la República Popular China[1] que definía compromisos, obligaciones y principios que China debía cumplir, o a los cuales debía atenerse, para formar parte del sistema multilateral de comercio.
Hoy el debate se plantea en torno a al estatus de economía de mercado del gigante asiático. Este último sostiene que, según el Protocolo de Adhesión a la OMC, a partir del 11 de diciembre de 2016 automáticamente asume dicho estatus; mientras que, para otros miembros de la OMC, como la UE, existen otras interpretaciones de dicho instrumento legal.
Cabe recordar, que tanto Brasil, como Argentina y Chile habían otorgado a China el estatus de economía de mercado en noviembre de 2004, ayudando a salir del régimen de economía en transición que le había asignado la OMC. En el otro extremo, se sitúan la UE, Estados Unidos, Canadá, México, India y Japón, para citar algunos de los que aún no lo han reconocido.
El Apartado 15. d) del Protocolo señala que “Una vez que China haya establecido, de conformidad con la legislación nacional del Miembro de la OMC importador, que tiene una economía de mercado, se dejarán sin efecto las disposiciones del apartado a)”. Y asimismo, plantea que “En cualquier caso, las disposiciones del apartado a) ii) expirarán una vez transcurridos 15 años desde la fecha de la adhesión”. De este último punto, se sostiene China para afirmar su postura.
Para la UE, por su parte, China no cumple los criterios técnicos definidos en la legislación europea que permitirían al país obtener la condición de economía de mercado a efectos de los procedimientos antidumping. Los argumentos que plantean, para defender su interpretación sobre el tema es que aún hoy en el gigante asiático existe un alto grado de intervención estatal en áreas clave de la economía que afecta a los precios y costos internos y puede, en última instancia, comprometer la igualdad de condiciones para las empresas chinas y los competidores extranjeros en el comercio internacional.
En un documento de la Dirección General de Políticas Exteriores del Parlamento Europeo, señalan que “si China es o no una economía de mercado no interesa a la OMC; de hecho, la organización carece de normas para definir qué constituye una economía de mercado o cómo esta debe funcionar. Lo que importa a los miembros de la OMC es en qué medida los precios de las exportaciones chinas reflejan la influencia de la intervención estatal. La condición de economía de mercado reviste importancia cuando los socios comerciales de China inicien investigaciones antidumping”.
Este último punto que señalan es de vital importancia a la hora de determinar el reconocimiento o no de tal país como economía de mercado. Uno de los rasgos más destacados del planteo europeo, que se convierte en el principal miedo, es la dificultad al momento de aplicar políticas de defensa comercial. Al respecto, cabe destacar, que Argentina ha aplicado con éxito medidas de ese tipo a China posteriormente a su reconocimiento como economía de mercado. Este hecho contradice parte del argumento europeo, aunque dada la diferencia entre la estructura y el mercado de nuestro país y el bloque regional, aún no están claras las consecuencias que podría significar ese reconocimiento para la UE.
En el marco de la OMC, respecto al gigante asiático y su estándar de economía de mercado, parecerían ir en línea con el planteo europeo. En particular, este mes se llevó a cabo el sexto Examen de las Políticas Comerciales (EPC) de China los días 20 y 22 de julio, basado en informes de la Secretaría de la OMC y del gobierno chino. En los EPC se examinan y evalúan las políticas comerciales y relacionadas con el comercio de los países Miembros, así como acontecimientos importantes que puedan tener consecuencias en el sistema mundial de comercio.
Entre las observaciones realizadas por el Presidente del Órgano de Examen de las Políticas Comerciales (OEPC), se destacó el hecho de que la economía china está experimentando un cambio estructural hacia una «nueva normalidad», en la cual el crecimiento económico será dirigido por el sector de servicios e industrias basadas en el conocimiento. Al respecto, se mencionó que algunos miembros opinaron que esta transformación requeriría un enfoque de la inversión y asignación de recursos más orientado al mercado. En el marco del EPC se felicitó a China por las reformas estructurales que viene implementando con el objetivo de permitir que el mercado desempeñe un papel más decisivo en su economía, como ser el establecimiento de más zonas de libre comercio piloto y la racionalización de los procedimientos aduaneros. Sin embargo, algunos miembros perciben que las reformas se han ralentizado y, asimismo, no han sido tan extensas como deberíanser, de tal manera que las fuerzas del mercado se vieron socavadas en diversos sectores.
En este sentido, observaron que el Estado sigue desempeñando un papel muy activo en la economía de China, proporcionando a las industrias nacionales (incluidas las del Estado) con diversas medidas de apoyo, como el crédito. En el marco del EPC, se hicieron preguntas a China acerca de políticas de apoyo y subsidios, uso de restricciones a la exportación, aranceles de importación, administración de contingentes arancelarios, y otras medidas que podrían distorsionar las operaciones de mercado. Entre otras preocupaciones expresadas, cabe mencionar el uso de requisitos técnicos que divergen de las normas internacionales y la imprevisibilidad de su aplicación, así como la justificación científica de ciertas medidas sanitarias y fitosanitarias.
[1]WT/L/432 23 de noviembre de 2001

