La Unión Europea terminó con casi 6 años de parálisis en la aprobación de nuevos eventos biotecnológicos. El pasado 19 de mayo, la Comisión tomó la decisión de aprobar el maíz dulce bt-11, de Syngenta, para su venta como producto envasado en la Unión. En rigor de verdad la tecnología bt, y en particular la modificación bt 11, ya estaba aprobada en la Unión y, de hecho, actualmente variedades bt 11 son cultivadas comercialmente en España. Sin embargo, el exigente esquema regulatorio europeo requiere que cada nuevo uso o variedad (como en este caso la de un maíz dulce) sea aprobado de forma independiente. Por su parte, la empresa Syngenta declaró en su página de Internet que el maíz dulce no sería vendido en la Unión, a razón del fuerte rechazo que aún impera (máxime cuando se trata de un producto destinado al consumo humano directo). Los comisarios señalaron que la medida era la consecuencia lógica del proceso por el cual se establecieron altos estándares de protección de la salud e información para el consumidor, a partir de la entrada en vigor de los reglamentos 1829 y 1830 vigentes desde abril pasado. La medida adoptada tiene una gran importancia simbólica, atestiguada por el fuerte rechazo que produjo entre los activistas anti-OGMs y, en especial, entre los partidos verdes (quienes esperan capitalizar la situación en la elección al Parlamento Europeo, a realizarse el 13 del corriente). Gran parte de las críticas surgieron porque un órgano ejecutivo, de escasa representatividad, fue quien tomó la decisión; aunque fue reconocido que tal hecho se dio gracias a que los Estados Miembros da la Unión se “lavaron las manos” (ver boletines anteriores). Sin embargo, el fin de la moratoria es tan solo parcial porque no han aumentado ni el número de plantas MG, ni las características de la MG por planta (Ej: maíz resistente a lepidópteros, o soja resistente al glifosato). El verdadero desafío llegará a la Comisión (probablemente luego de que sean elegidos los nuevos comisarios en octubre) cuando expire el tiempo que tienen los Estados de la Unión para decidir la suerte del maíz resistente al glifosato, desarrollado por Monsanto. Vale aclarar que el caso interpuesto ante la OMC continúa en pie y las partes demandantes, en especial los Estados Unidos, han desestimado la aprobación como el fin de la moratoria (ver sección pertinente).
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UE – OGM´S
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