Tras dos meses de intensas negociaciones en la sede de la Organización Mundial del Comercio, la posibilidad de lograr un acuerdo este año parece cada vez más lejana. Pese a una frenética cantidad de reuniones y consultas en pequeños y grandes grupos desde que se reanudaron las conversaciones multilaterales en septiembre pasado, los países Miembros de la OMC no han hecho progresos significativos. Por un lado los países en vías de desarrollo expresan que la negociación sobre bienes agrícolas debe determinar la ambición de la Ronda y, por lo tanto, demandan progresos significativos en este ámbito para luego realizar concesiones en bienes industriales. Estos países criticaron a Japón, la UE y Estados Unidos por exigirles compromisos importantes en materia de productos industriales, sin presentar claridad en sus ofertas agrícolas (sobre reducción de subsidios y productos sensibles, que serán exceptuados del recorte arancelario general). Además expresaron que el nivel de ambición de los cortes previstos en el texto presentado por el presidente de las negociaciones industriales es “inaceptable” dado que no permite mantener capacidad para realizar política industrial y contradice el mandato de Doha. Los ministros del G-20 anunciaron que se reunirán el próximo 15 de noviembre en Ginebra en un intento por reforzar su posición y devolverle el “equilibrio perdido” a las negociaciones. Por el otro lado, los países desarrollados exigen un mayor compromiso en la liberalización de productos industriales para poder ofrecer mayores cortes en subsidios y aranceles agrícolas. De esta manera, Peter Mandelson, comisario de Comercio de la UE, expresó que el hecho de que los líderes de los países en desarrollo rechacen el texto de la Presidencia sobre bienes industriales, haría un daño terrible al actual proceso de negociaciones. Los negociadores de los países desarrollados consideran que las concesiones que ellos realizaron en agricultura no fueron contestadas con un compromiso serio en materia de bienes no agrícolas que permita avanzar en las conversaciones. Negociaciones Agrícolas El presidente de las negociaciones sobre agricultura, Crawford Falconer, les dijo a los miembros de la OMC que tenían hasta el 2 de noviembre para acercar posiciones y zanjar sus diferencias. Después de esa fecha, él preparará un nuevo texto revisado que pondrá en consideración de los países a fines de noviembre o principios de diciembre. Los trabajos de las últimas semanas se concentraron en dar solución a un amplio rango de temas “técnicos” con el objetivo de clarificar las propuestas que se encuentran sobre la mesa de negociación. Los negociadores en Ginebra están concentrados en dejar solo un acotado número de “cuestiones políticas”, como los porcentajes de cortes en subsidios y aranceles agrícolas, para ser resueltas a nivel Ministerial. Dentro de los tópicos tratados se destacan la designación y el tratamiento para los productos caracterizados como “sensibles” y “especiales”, el mecanismo de salvaguardia especial, los productos tropicales, los subsidios a la exportación y las condiciones para enmarcar a un subsidio a la producción como de “caja verde” (no o mínimamente dañinos y por lo tanto no sujetos a reducción). En cuanto a los productos denominados “especiales”, que los países en desarrollo podrán seleccionar para exceptuarlos de la reducción arancelaria general, basándose en criterios como seguridad alimentaria, desarrollo rural y seguridad de los medios de subsistencia, la discusión parece haber dado un giro importante a raíz de una propuesta del Presidente de la negociación. Luego de que un detallado análisis de los indicadores propuestos por el G-33 para caracterizar a un producto como “especial” no arrojara resultados positivos, Falconer, propuso dejar de lado los controversiales indicadores y adoptar tres opciones para la designación de esta categoría de productos. Las mismas consisten en: 1) los miembros podrán elegir como “especial” hasta un 5 % del total de líneas arancelarias por banda (surgidas de la fórmula general propuesta por Falconer en julio pasado), pudiendo reducir para cada producto hasta 5 puntos porcentuales el corte previsto en la correspondiente banda; 2) los miembros podrán seleccionar hasta el 10 % de las líneas arancelarias agrícolas totales y reducir el corte previsto por la fórmula general hasta 10 puntos porcentuales; y 3) permitir que un porcentaje de líneas no esté sujeto a reducciones arancelarias. Con respecto a esta última opción, el presidente sugirió que no sea mayor al 1 % del total de líneas. La reacción general fue de cautela, y los países pidieron tiempo para analizar con detalle las propuestas. Con respecto a los productos llamados “sensibles”, que todos los países podrán seleccionar a cambio de la apertura de cuotas de acceso a mercados, las posiciones se mantienen divididas. Si bien ha habido consenso en cuanto a utilizar el consumo doméstico como variable de referencia para la expansión de las cuotas, la controversia persiste en el nivel de precisión con el que serán designados los productos como “sensibles” (a 6 u 8 dígitos del sistema armonizado) y en la metodología que se utilizará para ampliar las cuotas de acceso. Los negociadores se encuentran analizando una serie de propuestas del Grupo Cairns y la UE para determinar la base a partir de la cual se expandirá el acceso a los mercados de los productos correspondientes. Los miembros esperan que el nuevo proyecto de modalidades sea una revisión del borrador que Falconer presentó a los Miembros en julio último, con algunos avances en los aspectos técnicos pero sin cambios en las “cuestiones políticas” más importantes. Negociaciones sobre bienes industriales (AMNA) Las posibilidades de llegar a un acuerdo en la conflictiva Ronda Doha se debilitaron aún más, tras una enconada discusión entre los Miembros de la OMC producto de un documento presentado por un grupo de países en desarrollo formado por el Grupo ACP, el Grupo Africano, el Grupo NAMA-11 de países en desarrollo y las economías pequeñas y vulnerables. El comunicado fue dado a conocer en la reunión del Consejo General de la OMC celebrada el 9 de octubre pasado. En el mismo estos países, que conforman más de la mitad de los Miembros de la Organización, expresan que la Agricultura debe ocupar un lugar central en la Ronda y determinar su ambición. Las modalidades para NAMA deben elaborarse sobre esta base y conducir a un resultado comparable a lo que se puede lograr en la esfera agrícola. Además, estos países exigen que los compromisos de reducción que surjan de la negociación industrial deben ser menores para los Miembros en desarrollo en consonancia con el principio de “no reciprocidad plena” del mandato de Doha. Por último, el documento demanda flexibilidades adicionales en los compromisos que deben asumir los países en desarrollo para preservar el arancel externo común de las uniones aduaneras y atender preocupaciones sociales, económicas y laborales. El comunicado recibió una fuerte oposición por parte de los países desarrollados quienes expresaron que el mismo contiene demandas “maximalistas” que constituyen un gigantesco paso hacia atrás y podrían conducir al fin de la Ronda. Estos países se quejaron de la intención de los patrocinantes del documento de tratar a los bienes manufacturados y los servicios como “simples residuos” a calcular luego de la negociación agrícola. Además, los EE.UU. y la UE expresaron que la oferta realizada en NAMA por los países en vías de desarrollo no creará nuevos flujos comerciales al no producir reducciones “efectivas” de aranceles industriales. Por otro lado, ante las demandas del Mercosur de obtener nuevas flexibilidades para no debilitar el arancel externo común de las Uniones Aduaneras de países en desarrollo, el comisario de comercio de la UE, Peter Mandelson, acusó a Brasil y Argentina de “esconderse detrás del Mercosur” como justificación para la incapacidad de dar una contribución razonable al proceso multilateral. El canciller de Brasil, Celso Amorim, respondió que el Mercosur es una cuestión de estabilidad política y desarrollo de la región. “No vamos a entregar el Mercosur a cambio de la OMC”, agregó. En medio de las tensiones el presidente de la negociación sobre productos industriales, embajador Don Stephenson, le comunicó a los negociadores que dará a conocer un nuevo borrador sobre modalidades a mediados del mes de noviembre.
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