Los lentos avances ocurridos en las conversaciones en Ginebra durante el último mes, cubren con un manto de incertidumbre las posibilidades de arribar a un pacto multilateral de comercio antes de que finalice el presente año. Estas demoras, explicadas en parte porque las discusiones sobre aspectos técnicos se extendieron más de lo esperado, ponen en duda la concreción, en un horizonte cercano, de una reunión ministerial que fije las bases de un potencial acuerdo. Los países Miembros esperan que el encuentro entre los funcionarios oficiales de alto rango, que estaba previsto en un principio para finales de abril, finalmente pueda llevarse a cabo en mayo. A pesar de esta situación, el director general de la OMC, Pascal Lamy, se mostró optimista al señalar que “todo el material esta sobre la mesa y solos nos falta encontrar un compromiso final”. Los comentarios de Lamy se agregan a los de los representantes de algunos de los Miembros más destacados en las conversaciones, como Australia, Brasil, EE.UU. y la UE, que expresaron esperanzas de que la Ronda Doha culmine satisfactoriamente. Por otro lado, las delegaciones han solicitado a los presidentes de las negociaciones para bienes agrícolas e industriales que actualicen las versiones de los textos borradores para modalidades que publicaron el pasado 8 de febrero. El objetivo es que los nuevos textos reflejen los avances realizados en los últimos dos meses y reduzcan la cantidad de temas que quedaron entre corchetes, reflejando falta de consenso al respecto. Los delegados consideran que contar con documentos revisados es imprescindible para entrar en un proceso de negociación “horizontal”, con concesiones cruzadas entre las diferentes temáticas de la negociación. Algunas fuentes sugieren que los máximos mediadores no publicarán versiones revisadas de los textos sino hasta después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, que se llevará a cabo del 20 al 25 de abril en Ghana. Por su parte, Lamy seguirá manteniendo reuniones conocidas como “salón verde”. Las mismas se llevan a cabo entre un grupo de 30 delegaciones, representativas de las diferentes posiciones en la negociación, con el objeto de definir el alcance de una potencial Declaración Ministerial para mayo próximo. Negociaciones agrícolas Las discusiones sobre bienes agrícolas han girado, durante el último mes, en torno a los denominados “productos sensibles”, que todos los países tendrán derecho a designar con el objetivo de excluirlos de la reducción arancelaria prevista por la fórmula general, a cambio de la ampliación de cuotas de acceso a mercados. Los delegados consideran que arribar a un acuerdo sobre esta temática es la clave para allanar el camino hacia un pacto agrícola en la OMC. Cabe recordar que, con el objetivo de llegar a un entendimiento sobre esta cuestión, un grupo de países denominados “los amigos del presidente”, conformado por cinco países exportadores de productos agrícolas (Argentina, Australia, Brasil, Nueva Zelanda y Uruguay) y 6 grandes importadores (Canadá, Estados Unidos, Japón, Noruega, Suiza y la Unión Europea), se ha venido reuniendo en Ginebra desde septiembre pasado. En los últimos días, pareciera existir un acuerdo tácito entre estos países. El mismo consistiría en permitir a los Miembros seleccionar productos sensibles a un nivel de 8 dígitos del sistema armonizado y calcular la expansión de las cuotas teniendo como base los patrones de consumo doméstico de los productos seleccionados en el país en cuestión. Sin embargo, una serie de problemas técnicos continúan sin resolverse. En primer lugar, los países agroexportadores se han quejado de que los importadores (denominados también el “data six”) no han otorgado información detallada sobre sus patrones de consumo. Estos datos son cruciales a la hora de calcular la expansión de las cuotas y, por lo tanto, la ganancia que tendrán los países exportadores en el acceso a los mercados de los productos declarados como sensibles. A su vez, expresaron preocupación debido a que los cálculos preliminares daban como resultado una expansión pobre de estas cuotas. En segundo lugar, continúan las dificultades para asignar estos datos de consumo, que se encuentran a niveles agregados de producto, a las líneas arancelarias a 8 dígitos. Particularmente, las delegaciones del Grupo Cairns mostraron preocupación por el tratamiento que se les dará a los productos procesados, dado que una alta asignación del dato de consumo a estos productos derivará en una menor expansión de las cuotas de los de menor valor agregado, que son los que tienen más posibilidades de ser designados como sensibles. Muchos delegados consideran que si no se llega a un consenso pronto, las posibilidades de concluir la Ronda este año se verían amenazadas. Existe una sensación general de que un acuerdo en la temática de productos de sensibles puede resultar determinante no solo para el futuro de las conversaciones agrícolas, sino también para el de las referidas a los bienes industriales. En este sentido, los integrantes del Grupo Cairns, entre ellos la Argentina, pidieron una mayor claridad en el grado de apertura que recibirán las cuotas de acceso de estos productos como condición para poder realizar concesiones en otras áreas de negociación. Estos países están convencidos de que de la resolución de este tópico de la negociación dependerán sus beneficios a obtener de la Ronda. Negociaciones sobre bienes industriales (AMNA) Luego de varios meses de estancamiento, se comienzan a percibir signos de avances en las negociaciones sobre acceso a mercados para bienes no agrícolas. Como expresamos en números anteriores, las diferencias entre los Miembros giran en torno a dos parámetros fundamentales: los coeficientes de la fórmula suiza de reducción arancelaria general (que determinan el grado de reducción en los aranceles industriales que deberán realizar tanto los PED como los PD) y las flexibilidades (que determinan el número de líneas y la proporción del comercio que estos países podrán exceptuar de la reducción general). Con el objetivo de consensuar las demandas de los PD de recortes más profundos en los aranceles y de los PED de mayores flexibilidades, que les permitan proteger sus sectores sensibles, el presidente del grupo de negociación, Don Stephenson, realizó una serie de nuevas propuestas a los Miembros. Estas van en sentido de explorar el intercambio de coeficientes más bajos en la fórmula suiza (lo que derivaría en menores aranceles finales) por mayores flexibilidades (que permitan excluir más productos de la reducción general) y viceversa. Según fuentes en Ginebra, las ideas del presidente fueron bien recibidas y los negociadores se encuentran analizando la posibilidad de construir una “escala deslizante limitada”, en donde se pueda optar por diferentes combinaciones de coeficientes y flexibilidades. Sin embargo, a pesar de la buena disponibilidad mostrada, no queda claro si los países podrán superar las profundas diferencias que los separan.
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