GENERAL. Entre los días 21 y 29 de julio se llevó a cabo en Ginebra una “mini” Conferencia Ministerial, a la cual asistieron los ministros de alrededor de 35 de los países más influyentes en las negociaciones, convocados por el director general de la OMC, Pascal Lamy. Dicho encuentro fue el momento en que más cercanas estuvieren las partes de cerrar un acuerdo luego de casi 7 años de negociaciones. Sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos realizados, y de la más larga permanencia de los ministros en una reunión de esta índole, tal acuerdo no fue alcanzado. Respecto de las posibles causas de la caída de las negociaciones, remitimos a la lectura de la editorial que antecede. Por su parte, Lamy se mostró decepcionado por no haber arribado a un acuerdo y aseguró que «no hay que quedarse aquí» tras el fracaso de las negociaciones sobre la liberación del comercio mundial, insistiendo en las bondades de lo hasta aquí negociado. Por esta razón, entre los días 11 y 15 de agosto, se reunió con funcionarios de la India, a fin de buscar una alternativa superadora de las desavenencias generadas por la MSE. Posteriormente se dirigiría a EE UU, a fin de continuar su cruzada conciliadora. Luego del fracaso para arribar a un acuerdo, el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, se encuentra realizando intensas tratativas con EE.UU., India y China para intentar volver a la mesa de negociación en septiembre próximo. Sucede que si las negociaciones no se terminan este año caerán en una etapa de hibernación al menos hasta principios de 2010, debido a distintos procesos electorales en países claves para la negociación (en octubre de este año en EE.UU., mayo del año que viene en la India, y noviembre del año que viene en la UE). Negociaciones Agrícolas En términos generales el borrador de acuerdo en materia de agricultura que estaba sobre la mesa en la citada reunión Mini ministerial era bueno en muchos puntos para la agricultura argentina. El 10 de julio, el Presidente del Comité de Agricultura, Crawford Falconer, presentó una nueva versión borrador de las denominadas “modalidades” para la agricultura (que implica en cuanto y como se van a hacer las reducciones de los subsidios y las protecciones en frontera como son los aranceles). El mismo materializaba todos los avances de la negociación que se había realizado en el último año a nivel técnico en Ginebra, los cuales no eran pocos. Luego de varios cambios en la metodología de negociación (reuniones de Green Room con 35 países donde se trataban todos los temas, reuniones del G-7 integrado por Australia, Brasil, China, EE.UU., Japón, India y la UE, reuniones pequeñas por temas y reuniones del Consejo General de la OMC donde estaban los 153 Miembros) Lamy optó por profundizar las reuniones del G-7. En el marco de ellas, presentó el viernes 25 de julio un posible borrador de acuerdo en algunos puntos clave de la negociación. Este último tenía un carácter de “tómalo o déjalo”, que coartaba la posibilidad de reformas, cuestión a la que algunos atribuyen el fracaso de las tratativas. En materia de subsidios a la producción, era positivo el documento de Lamy porque permitía bajar el límite permitido por la OMC para otorgar subsidios dañinos al comercio internacional en EE.UU. de USD 48 a 14,5 mil millones (reducción del 70%) y en la UE, de de € 119 a € 24 mil millones (reducción del 80%). Esto no significa que tanto la EE.UU. como la UE hagan recortes efectivos del 70% y del 80%, respectivamente, en los subsidios que actualmente están otorgando. Debido a los altos precios, los EE.UU. otorgan aproximadamente USD 8 mil millones en concepto de subsidio dañinos al comercio, pero en el periodo 2004-2006 en promedio otorgó 15,3 mil millones y en 1999 (año de precios muy bajos) alcanzó los 24,3 mil millones. En consecuencia, el tope de USD 14,5 mil millones es importante en momentos de precios bajos, momento en el que se activan todos los programas de subsidios estadounidenses. Para la UE existen estimaciones que establecen que luego de implementar totalmente la Reforma de la PAC del 2002, para el 2009 la UE otorgará subsidios por un monto de € 28 mil millones, por lo que el tope de € 24 mil millones también es bueno. En acceso a mercados, esto es reducción arancelaria general, excepciones a la reducción general (productos especiales y productos sensibles), expansión de cuotas arancelarias con aranceles reducidos, salvaguardia especial y mecanismo de salvaguardia especial también se lograron avances en algunos puntos aunque, como se ha demostrado a lo largo de toda la negociación, este es el capítulo de las negociaciones en agricultura que presenta las mayores dificultades. El documento de Lamy proponía que: 1) Los aranceles a la importación superiores al 75% en los PD tenían que hacer reducciones del 70% (este punto parece bastante firme). Para los aranceles inferiores al 75% ya se habían acordado las tasas previamente a la reunión Mini ministerial y van desde el 50% al 64%. 2) El 4% de las líneas arancelarias (aproximadamente 71 productos en EE.UU. y 88 productos en la UE) podrían ser declarados como sensibles y en consecuencia hacer una menor reducción arancelaria. En compensación deberían abrir cuotas equivalente entre 3% (si la reducción arancelaria es solamente 1/3 inferior a la reducción general) y 4% (si la reducción arancelaria es 2/3 inferior a la reducción general) del consumo domestico. Esto implicaría en la UE, según estimaciones hechas por la Fundación INAI, cuotas con arancel reducido para el trigo por un monto que estaría entre 2,6 a 3,5 millones de Tm, para el maíz entre 1,8 a 2,4 millones de Tm, para manteca entre 56 y 75 mil Tm, para quesos una cuota de al menos 80 Tm (podría ser algo más), para leche en polvo entera entre 8 y 11 mil Tm, para carne vacuna enfriada entre 106 y 141 mil Tm, para carne vacuna congelada entre 126 y 168 mil Tm, manzanas entre 269 y 358 mil Tm, peras entre 82 y 109 mil Tm, limones entre 37 y 49 mil Tm y ajo fresco entre 11 y 15 mil Tm. 3) Solo el 1% de las líneas arancelarias de los PD (o sea 22 productos en la UE y 17 productos en EE.UU.) que no sean productos sensibles podrían superar 100% del arancel luego de efectuar los cortes negociados en esta Ronda. 4) Los PED podrían designar como especiales el 12% de las líneas arancelarias (que implican 81 productos en la India) para hacer una reducción promedio del 11% y el 5% de las líneas (o sea casi 42% de las líneas designadas como productos especiales) podrían no sufrir ninguna reducción arancelaria. 5) Que el incremento de los aranceles (remedios) que pudiesen surgir del mecanismo de salvaguardia especial para los PED solo podía superar el establecido en la Ronda Uruguay (1986-2004) en un 15% del arancel Ronda Doha o en 15 puntos porcentuales (el mayor) siempre y cuando el aumento en las importaciones sea superior o igual al 40% y que la mismo tiempo estén cayendo los precios. Esto era positivo porque limitaba las posibilidades de violación de los actuales aranceles. Sin embargo, El G-33, conjuntamente con el Grupo Africano, el Grupo ACP (África, Caribe y el Pacífico) y el grupo de Economías Pequeñas y Vulnerables (EPV), circuló una propuesta alternativa por la que estos países podrían sobrepasar los actuales niveles arancelarios en el 7 por ciento de las líneas arancelarias, y que los remedios del MSE alcanzarían topes del 30 por ciento (o 30 puntos porcentuales, el más alto) por encima de los niveles comprometidos. El mecanismo sería activado cuando surgieran incrementos del 10 por ciento en los volúmenes de importación. Estas desavenencias no fueron superadas, lo que llevo a la caída de las negociaciones. 6) Se eliminara para los PD la salvaguardia especial de agricultura al cabo de 7 años y desde el primer año solo se la podría aplicar para el 1% de las líneas arancelarias. También hubo avances en otros temas como es el de la reducción de los aranceles dentro de las cuotas: dentro de ellos, la UE ofreció la eliminación de los aranceles inferiores al 5% y la reducción del 50% de los restantes con un tope de 10%. Es decir, como máximo los aranceles intra cuota serian del 10%. Esto se aplicaría tanto a las cuotas existentes como a las nuevas cuotas. El tema del algodón, no llegó a ser tratado, pues era el punto final de la agenda, inmediatamente después de MSE, en donde se cayeron las negociaciones. Negociaciones sobre bienes industriales (AMNA) En materia de bienes industriales, existen 4 puntos sobre los cuales se negociaba: 1) los coeficientes para la Fórmula Suiza (fórmula que garantiza que ningún arancel pueda ser superior al establecido por el coeficiente que se fije) tanto para los PD como para los PED; 2) flexibilidades a la fórmula general para los PED; 3) cláusula de anti concentración que impide que un capítulo entero del nomenclador arancelario (Ej. sector automotriz) pueda ser excluido de la formula de reducción general bajo las denominadas flexibilidades del punto 2; y, 4) acuerdos sectoriales que permitirían en un futuro seguir avanzando en la liberalización de al menos dos sectores industriales para los países involucrados en ellos. Respecto a los dos primeros puntos, el documento circulado por Lamy el 25 de julio proponía un coeficiente de Fórmula Suiza igual a 8 para los PD. Para los PED el documento proponía tres coeficientes distintos para la Formula Suiza (20, 22 y 25), a mayor coeficiente menor seria la cantidad de flexibilidades (excepciones a la reducción general) que se le permitiria usar a los PED. Es decir, si se optaba por el coeficiente de 20 puntos, el PED en cuestión podrá a) excluir de la reducción general y hacer la mitad del recorte establecido por ésta para el 14% de sus líneas arancelarias que no superen el 16% de sus importaciones; o b) no hacer ningún tipo de reducción para el 6,5% de sus líneas arancelarias que no representen más del 7,5% de sus importaciones. En cambio si optan por el coeficiente de formula suiza de 22%, podrán a) excluir de la reducción general y hacer la mitad del recorte establecido por ésta para el 10% de sus líneas arancelarias que no superen el 10% de sus importaciones; o b) no hacer ningún tipo de reducción para el 5% de sus líneas arancelarias que no representen más del 5% de sus importaciones. Finalmente, si optan por el coeficiente más alto de 25 puntos (que produciría menores recortes arancelarios) no tendrían ninguna flexibilidad y todos los aranceles a la importación deberían estar sujetos a la formula general. Además de estas flexibilidades, el documento circulado por Stephenson, Presidente del Comité en AMNA, el 10 de julio establecía una flexibilidad adicional para los países del Mercosur. La misma consistía en que Argentina, Paraguay y Uruguay podrán calcular el porcentaje de sus importaciones no agrícolas, utilizando en el denominador las importaciones industriales totales de Brasil. Al ser las importaciones del país carioca superiores a las de sus socios, estos últimos podrán someter un porcentaje mayor de sus importaciones a cortes arancelarios menores. Para lograr este cambio, parece haber sido útil la oposición tenaz que Argentina mostró frente a los anteriores borradores y el Comunicado Conjunto que firmó con la India para resistirse a reducciones mayores de los aranceles industriales. Sin embargo, esta excepción parece no alcanzarle a la Argentina. En el discurso que dio el Canciller Taiana en el Comité de Negociaciones Comerciales queda claro esto al decir: “En acceso a los mercados los coeficientes y flexibilidades de fórmula suiza propuestos llevan a un mayor porcentaje de corte arancelario para los países en desarrollo que para los países desarrollados, lo que significa invertir la reciprocidad menos que plena. La propuesta del Presidente no es la resultante de un intenso proceso de discusión y una síntesis de las distintas posiciones con sugerencias de convergencia sino directamente la instalación de un resultado sobre la base de tómalo o déjalo. Las flexibilidades aparecen, por otro lado, vinculadas a obligaciones de corte exageradas para países en desarrollo, limitadas en su alcance por la anti concentración y vinculadas a la participación en acuerdos sectoriales de eliminación de aranceles.” Además agrega: “En particular, el [texto] de acceso a los mercados de productos no agrícolas (NAMA), requiere de cambios estructurales para que pueda servir de base de negociación.” Respecto al tercer punto, el de la cláusula de la anti concentración, el documento de Lamy proponía que la fórmula general debía aplicarse a un mínimo de 20% de las líneas arancelarias dentro de un capítulo del Sistema Armonizado (Ej. sector automotriz, calzado) o al 9% del valor de las importaciones de ese capítulo. En materia de acuerdos sectoriales, la propuesta de Lamy reconocía el carácter no obligatorio de estos acuerdos para los 153 países que conforman la OMC, además señalaba que un listado de países se había comprometido a participar en al menos 2 acuerdos sectoriales y que los PED que decidieran participar de dichos acuerdos podrían hacer uso de un coeficiente de fórmula suiza más alto, que no estaba explicitado. Finalmente, el 12 de agosto se circuló el informe que el Presidente de las negociaciones en AMNA realizó al Comité de Negociaciones Comerciales y en él señaló que respecto al documento de Lamy, la mayoría de los Miembros participantes de las reuniones del Green Room indicaron que ellos tenían algunas reservas sobre algunos puntos del documento pero que podían vivir con la propuesta presentada en los elementos relativos a AMNA. Además agregó que un Miembro se reservaba el derecho de apoyar el documento -hasta que hubiera elementos adicionales a un párrafo que otorga trato especial a Botsuana, Lesoto, Namibia, Sudáfrica y Suazilandia – y otro Miembro explícitamente rechazo la propuesta de Lamy y en particular los coeficientes de la fórmula a las flexibilidades, argumentando que estos no satisfacen el mandato de reciprocidad menos que plena y la ambición comparable en los resultados de acceso a mercados con agricultura. Esta última mención es sin duda en alusión a la intervención Argentina.
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