MERCOSUR. Los cancilleres y vice ministros de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, se reunieron previo al encuentro de la OMC del 21 de julio en Ginebra, a fin de aunar posiciones. Los representantes evidenciaron su escepticismo ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo, coincidiendo en que lo que faltaría para un acuerdo serian avances más sustanciales en agricultura. Sin embargo, a pesar de haber realizado esfuerzos en pos de conseguir una posición común del bloque, conforme avanzaba la negociación en Ginebra las diferencias comenzaron a surgir. Brasil decidió aceptar «como un todo» la propuesta de acuerdo de Lamy, para que los países emergentes recorten en promedio un 54 por ciento sus tarifas en la mitad de los productos industriales que importan, creando malestar no solo en el gobierno argentino, sino también en India y otros miembros del G20. Uruguay y Paraguay se proclamaron notablemente en contra de la MSE, mientras que Brasil y Argentina, no hicieron declaraciones al respecto. Por ultimo, Argentina continúo firme en su postura de equilibrar la negociación. Según el secretario de Comercio Internacional de la Cancillería Alfredo Chiaradia, se debían “respetar los principios y los mandatos que se establecieron cuando se inició la Ronda de Doha: el primero busca establecer un trato equitativo entre países desarrollados y en desarrollo; el segundo, que exista un nivel de ambición comparable en acceso a los mercados entre agricultura y bienes industriales [NAMA, en la jerga de la OMC]». Por otro lado, Chiaradía sostuvo que «cada uno tendrá que asumir sus responsabilidades» en referencia a la postura que tuvo Brasil en las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha donde se distanció de la posición de los países en vías de desarrollo en materia industrial. No obstante, el máximo negociador argentino consideró que Argentina y Brasil son «socios y vecinos» y que tratarán de tener «posiciones homogéneas» para las negociaciones de la OMC que se reanudarán el año próximo.
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