Del 15 al 17 de junio se celebró en Ginebra la 98ª Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) titulada “Crisis Mundial del Empleo”, que contó con la participación de Jefes de Estado y de Gobierno, vicepresidentes, ministros, representantes de empleados y empleadores, y especialistas en trabajo de más de 160 países. Los concurrentes, entre los que se encontraba la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, debatieron acerca de las políticas que, tanto a nivel nacional como internacional, son necesarias para enfrentar una de las consecuencias mas duras de la recesión económica mundial, el desempleo. En el centro de la reunión estuvo la aprobación del denominado “Pacto Mundial para el Empleo”, propuesto por la OIT con el objetivo de orientar políticas destinadas a estimular la recuperación económica, generar empleos, y proteger a los trabajadores y sus familias. Según las autoridades de este organismo internacional, el Pacto constituye la respuesta más urgente y amplia que se ha adoptado en los 90 años de la OIT para enfrentar una crisis económica. En el documento, adoptado por el plenario de la organización, se pide a gobiernos y representantes de trabajadores y empleadores que trabajen unidos para enfrentar la crisis mundial del empleo con políticas que estén alineadas con el Programa del Trabajo Decente de la OIT. Lejos de promover una solución única, el Pacto contempla un amplio abanico de propuestas, basadas en casos exitosos, que los países pueden adoptar según sus necesidades y situaciones específicas. Entre las políticas promovidas por la OIT encontramos: impulsar la demanda efectiva y contribuir al mantenimiento de los niveles salariales; ayudar a quienes buscan trabajo mejorando las competencias de los servicios públicos de empleo y poniendo en práctica programas de formación profesional; hacer inversiones destinadas a mejorar la empleabilidad de los trabajadores; apoyar a las empresas para que puedan conservar su fuerza de trabajo; apoyar la creación de empleo en todos los sectores de la economía; promover medidas como el acceso a créditos asequibles para las pequeñas y medianas empresas; brindar apoyo específico a las cooperativas; utilizar sistemas públicos de garantía del empleo; establecer sistemas de transferencia en efectivo para los pobres; instaurar una protección social adecuada para todos; combinar medidas de apoyo a los ingresos y desarrollo de competencia laborales; evitar espirales salariales deflacionistas; fortalecer el respeto de las normas internacionales de trabajo; y potenciar el respeto y la utilización de los mecanismos de diálogo social, como la negociación colectiva. Si bien en el documento se hace un llamado a evitar el proteccionismo, existe el temor entre los analistas que la aplicación del mismo pueda redundar en medidas restrictivas para el comercio mundial. Durante la Cumbre también recibió un fuerte apoyo la propuesta para que la OIT tenga una mayor participación en las reuniones del G-20, tal cual se pidió en la última declaración del grupo el pasado mes de abril. Antes de la reunión, la OIT había difundido informes en los que se advertía sobre un aumento sin precedentes del desempleo mundial y la persistencia de altos niveles de pobreza. Según explicó el director de la OIT, el chileno Juan Somavía, se estima que se deberán crear al menos 300 millones de empleos en los próximos cinco años sólo para mantener los niveles que existían antes de la crisis. A su vez, Somavía hizo notar que aún si la recuperación económica comienza a notarse este año, la crisis del empleo podría durar entre 6 y 8 años más.
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OIT – PACTO MUNDIAL PARA EL EMPLEO
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