Durante el último mes líderes del Mercosur y la UE han reafirmado, en reiteradas ocasiones, su interés por retomar las negociaciones para un Acuerdo de Libre Comercio birregional. Al interno de ambos bloques ya han comenzado los trabajos técnicos correspondientes, los cuales permitirán dar inicio a los intercambios formales de concesiones entre los negociadores. Durante la pasada Cumbre Iberoamericana, los cancilleres de los Estados Parte del Mercosur se reunieron con sus pares de España, Miguel Ángel Moratinos, y de Portugal, Luis Amado, con el objetivo de evaluar el estado de las negociaciones y seguir trabajando para lograr un acuerdo entre las regiones. En una declaración dada a conocer con motivo del encuentro, los cancilleres manifestaron “el alto interés por una pronta reiniciación de las negociaciones destinadas a celebrar un acuerdo equilibrado y ambicioso”. En el marco de esta cumbre, el presidente de Brasil, Lula da Silva, expresó su confianza en la posible conclusión del tratado comercial, luego de un intercambio con el rey Juan Carlos de España y el presidente de ese país, José Luis Rodríguez Zapatero. En ese encuentro, España reiteró su compromiso con la culminación de las conversaciones durante el primer semestre de 2010, período en el que ejercerá la presidencia del bloque europeo. Según fuentes españolas, la intención de su gobierno sería contar con un borrador del acuerdo listo para la Cumbre UE-América Latina, a celebrarse en mayo próximo en Madrid. Por otro lado, los mandatarios del Mercosur refrendaron, en la última Cumbre del bloque, una declaración en donde “reiteraron la prioridad que atribuyen a la firma de un Acuerdo de Asociación ambicioso y equilibrado con la UE, que tenga en consideración las asimetrías entre las Partes”. Los presidentes se manifestaron favorables en acelerar los trabajos a fin de alcanzar los mayores progresos posibles con vistas al próximo encuentro ALC-UE. La presidenta argentina, Cristina Fernández, quien recibió de manos de su par uruguayo, Tabaré Vázquez, la Presidencia Pro Témpore del Mercosur, manifestó que la negociación con Europa será una de sus prioridades. Al respecto, la mandataria propuso explorar como metodología de trabajo “empezar al revés, por los puntos en que estamos de acuerdo e ir cerrando capítulos”. La propuesta implicaría negociar y acordar en primera instancia los pilares de cooperación e integración, para luego pasar al comercial. Esta medida se corresponde con la posición argentina de dar prioridad a los capítulos políticos en sus negociaciones externas, en un intento por evitar brindar concesiones en su protegido sector industrial. Según especialistas, esta postura dilataría el avance de las difíciles negociaciones comerciales, que son las que en definitiva generarán impactos en las economías de la región. A su vez, Fernández propuso la elaboración de “mecanismos de adaptación competitiva”, que actúen como incentivos para los sectores con retraso competitivo. La ministra de Industria y Turismo de Argentina, Débora Giorgi, reclamó por un acuerdo que reconozca las asimetrías y brinde un trato diferenciado a los países del Mercosur. Al igual que sus socios sudamericanos, el Consejo de la Unión Europea dio a conocer el 8 de diciembre una comunicación en donde reafirma la importancia de la asociación estratégica con Latinoamérica, y expresa la intención de los Miembros del bloque de intensificar el trabajo para relanzar las negociaciones para un acuerdo ambicioso y balanceado con el Mercosur. No obstante, recuerdan la prioridad que le asignan a la conclusión de la Ronda Doha. En lo que hace a las reuniones técnicas, representantes públicos y privados del sector agroalimentario argentino se encuentran trabajando en conjunto, con la intención de preparar la posición del sector ante la posible reapertura de las negociaciones. Luego de las conversaciones a nivel nacional con el objetivo de consensuar las listas de ofertas y pedidos del país, vendría el tiempo de intercambios con los demás países del Mercosur para elaborar la posición del bloque. Estos trabajos se han iniciado sobre la base de las ofertas de septiembre de 2004 y los papeles intercambiados por ambos bloques en el año 2006. Si bien todavía las conversaciones formales no han comenzado y, por el momento, solo existen declaraciones de interés, el contexto parece propicio para que estas manifestaciones den paso a la acción. Por un lado, la situación de crisis económica mundial y la parálisis en la que se encuentran las negociaciones de la Ronda Doha motivan a los países a buscar acuerdos regionales de relevancia, con la intención de contrarrestar el revés sufrido durante este año en los flujos mundiales de comercio. Por el otro, al interno del Mercosur, tanto Brasil, en su intención de consolidarse como potencia regional de alcance mundial, como Uruguay y Paraguay, en su afán de compensar los magros beneficios obtenidos en el comercio intrazona, parecen decididos a dinamizar la agenda de relacionamiento externo del bloque con la concreción de acuerdos ambiciosos con socios de importancia. La situación, entonces, parece favorable al reinicio del proceso negociador. Resta evaluar, no obstante, la verdadera intención de un gobierno argentino que en materia de negociaciones se encuentra preso de una protección industrial indiscriminada, producto de la ausencia de una política industrial definida para ese sector. Por último, el Mercosur y la UE firmaron un acuerdo de cooperación por 18 millones de euros destinado a profundizar el proceso de integración de la región sudamericana. El tratado procurará impulsar el Programa de Apoyo a la Profundización de Integración Económica y Desarrollo Sostenible del Mercosur, conocido como Econormas Mercosur.
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MERCOSUR – UE
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