Desde el 1 de abril, China anunció (no oficialmente) a las empresas importadoras que comenzaría a aplicar el Estándar Nacional Chino para las importaciones argentinas de aceite de soja (GB1535-2003), dictado a mediados del año 2003 y puesto en vigencia en octubre de 2004, pero que nunca había sido aplicado hasta el momento. Dicho estándar establece un límite máximo de 100 partes por millón para el residuo de solvente (químico utilizado en la extracción de aceites de semillas oleaginosas) para la producción de aceite de soja crudo. De aplicarse únicamente para Argentina el accionar chino iría en contra de los principios rectores de la OMC de trato nacional y nación más favorecida. En su momento, Argentina manifestó su preocupación por la medida, especialmente en cuanto a que establece niveles particularmente exigentes de calidad en el aceite crudo y no resulta claro el método a partir del cual se efectuarían las mediciones correspondientes. En este contexto, en enero de 2005 China y Argentina lograron un acuerdo entre la autoridad sanitaria china (AQSIQ) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA), mediante el cual China se comprometía a aplicar la norma de tal manera de no restringir las importaciones de aceite crudo de soja provenientes desde Argentina. Asimismo, por el mencionado acuerdo se creó un mecanismo de consulta en caso de obstrucción del comercio entre las partes. No obstante, nunca se definió quienes lo conformarían y, por lo tanto, no ha sido aplicado hasta la actualidad. El Gobierno argentino inició rápidas acciones, al citar para el 5 de abril al embajador chino en Buenos Aires, Gang Zeng. En dicha ocasión, el canciller argentino entregó al representante chino el mensaje formal y este se comprometió a trasladar ese pedido a su país. Por su parte, la titular del Ministerio de la Producción, Débora Giorgi, señaló que el freno a las exportaciones de aceite parecía “una medida para-arancelaria” y agregó que se trataba de una acción desmesurada y que no se entendía bajo ningún parámetro, ya que Argentina vende bajo condiciones de calidad acordes con el estándar mundial. En paralelo a las gestiones del canciller Taiana, una delegación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), encabezado por su vicepresidente, Carlos Paz, viajó a Beijing. Si bien los técnicos viajaron a China para negociar carnes y frutas, tras el conflicto con los aceites de soja, este tema se constituyó en el principal motor de la misión. Existen diversas “teorías” respecto al verdadero motivo de la imposición de la medida. En principio se vinculó directamente la restricción china con la política argentina restrictiva sobre manufacturas de origen chino como el factor desencadenante de estos hechos, sumado a la cancelación del viaje de la Presidenta argentina a China en enero pasado. Respecto a las medidas restrictivas impuestas por la Argentina a las importaciones chinas, se pueden citar los derechos antidumping, y salvaguardias, a los que habría que sumar las licencias no automáticas establecidas por el gobierno Argentino en los últimos años. Los primeros y las últimas serían las más importantes por la cantidad de productos abarcados. Respecto de las dos primeras, las medidas vigentes a la fecha listan 31 y se eleva el número, si se considera que la mayoría de ellas son aplicadas a más de un producto. Las mismas son muy variadas en lo que respecta a la cobertura de productos, aunque el sector de calzado es el que se destaca como el más importante, si se considera el valor de comercio involucrado procedente de la China. Aproximadamente, se estaría afectado con este tipo de medidas 267 millones de USD. Asimismo, durante el 2009 se abrieron 17 nuevas investigaciones por presunto dumping que afectan a productos chinos. Sin embargo, aún no cuentan con un dictamen final de la Comisión Nacional de Comercio Exterior, organismo encargado en la Argentina de llevar adelante este tipo de investigaciones y dictaminar si es necesario o no aplicar un derecho antidumping. Los principales sectores que han solicitado la apertura de estas investigaciones, de acuerdo al valor del comercio involucrado, son: maquinarias y artefactos mecánicos, maquinarias y artefactos eléctricos y manufacturas de caucho. El total del comercio involucrado en el total de estas nuevas investigaciones asciende a 169 millones de USD. Respecto a las licencias no automáticas, estas cubren un amplio abanico de productos importados desde china (581 posiciones arancelarias) y afectan al 20% del valor de las importaciones argentinas de origen chino. En 2008, dichas posiciones arancelarias sumaban un total de 1.446 millones de dólares. Los sectores más importantes, en términos de valor de comercio, son: motocicletas y sus partes; textiles; calzado; maquinarias y artefactos eléctricos; juegos y juguetes; y, maquinarias y artefactos mecánicos. Otra de las posibles razones que puede ayudar a explicar el accionar chino consiste en que la medida tenga como finalidad frenar las importaciones argentinas, a fin de absorber la sobreoferta de aceite de producción doméstica en el mercado interno de la nación asiática y favorecer el procesamiento local. Según trascendidos China ha acumulado enormes existencias de aceites de soja, palma y canola, esta medida aliviaría la presión existente sobre la industria procesadora de la nación asiática, que está operando a sólo la mitad de su capacidad anual de 94 millones de toneladas. Asimismo, ya desde hace varios años China ha señalado al complejo sojero como estratégico por razones de seguridad nacional y en varias ocasiones ha intentado frenar las importaciones de aceite de soja aplicando distintas medidas. Finalmente, medios especializados como Oil World han señalado que la presente disputa no podría extenderse demasiado, debido a la dependencia china del aceite comestible importado y la condición de Argentina como el principal proveedor mundial. Si bien las nuevas normas podrían ayudar a incrementar los embarques de poroto y aceite de soja provenientes de los Estados Unidos y de Brasil, en desmedro de Argentina; estos países no contarían con suficientes suministros para sustituir a las exportaciones argentinas y abastecer a las necesidades chinas.
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ARGENTINA – CHINA
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