A principios del mes de junio, la Comisión Europea (CE) dio a conocer su sexto informe sobre las medidas potencialmente restrictivas para el comercio internacional, aplicadas por sus principales socios comerciales desde que se inició la crisis financiera mundial. En el documento se señala que Argentina ha sido el país que mayor cantidad de medidas proteccionistas ha aplicado durante el período comprendido entre noviembre de 2009 y abril de 2010. Según la CE, desde que comenzó este ejercicio de monitoreo en octubre de 2008, los socios de la UE han puesto en vigencia cerca de 280 medidas con potenciales efectos dañinos para el comercio. En el último tiempo, si bien el número de nuevas medidas ha disminuido, la Comisión señala que se mantiene una tendencia moderada, aunque persistente, en la introducción de medidas de corte proteccionista. A su vez, destaca que a pesar de que la economía mundial muestra signos de recuperación, sólo unas pocas de las medidas impuestas desde que inició la crisis han sido removidas, lo que genera el riesgo de que las mismas se institucionalicen y pasen a formar parte del régimen de comercio post crisis. En este sentido, el ejecutivo comunitario denuncia que el accionar de sus socios es contrario a las promesas realizadas por ellos mismos en el seno del “G-20 financiero”, de no aplicar nuevas medidas restrictivas para el comercio y adoptar estrategias para remover las adoptadas en el contexto de crisis. Por otro lado, el informe destaca que el total del comercio mundial afectado por este tipo de medidas ha disminuido. Las disposiciones de carácter proteccionista en vigor desde noviembre de 2009 involucran no más del 1% del comercio global de bienes. Si sólo se tienen en cuenta las exportaciones de la UE, el porcentaje de comercio afectado es mayor, ascendiendo al 1,7%. Entre los sectores en los que las medidas proteccionistas han tenido mayor impacto encontramos automóviles, textiles, agroalimentos y acero. Desde su anterior reporte en noviembre del año pasado, 73 nuevas medidas con potencial para restringir el comercio han sido puestas en funcionamiento. Las más utilizadas han sido, nuevamente, las medidas en frontera, como incremento de aranceles a la importación y exportación, imposición de precios de referencia más estrictos, establecimiento de licencias de importación, aplicación de medidas de defensa comercial, entre otras. Argentina ha sido con 18 medidas el país que más disposiciones de este tipo ha adoptado durante el período relevado. La mayor parte de estas consistieron en la extensión de la lista de productos sujetos a precios de referencia. Los sectores afectados por el accionar argentino han sido el acero y otros metales, textiles y automóviles. El informe destaca la decisión del Mercosur de incrementar el arancel externo común para algunos productos como lácteos y textiles como una de las más preocupantes. También comenta sobre la posible aplicación de restricciones a la importación de productos alimenticios por parte de Argentina. Respecto a la reciente disputa entre Argentina y China sobre las restricciones al comercio de aceite de soja crudo, la CE atribuye las medidas chinas a una posible represalia frente a los derechos antidumping y las licencias no automáticas de importación aplicadas por Argentina desde 2008. En resumen, en palabras de la CE, desde 2009 Argentina ha adoptado un comportamiento en materia de política comercial que afecta negativamente sus transacciones con el mundo en general, y Europa en particular. Las nuevas medidas comentadas colocan a Argentina en el segundo puesto entre los países que mayor cantidad de medidas restrictivas al comercio han aplicado desde que se desató la crisis internacional (53), muy cerca de Rusia (56), país que lidera el “ranking proteccionista”. En cuanto a los paquetes de estímulo fiscal, el informe señala que a lo largo de 2010 varios países como Brasil, Japón, Corea del Sur y Sudáfrica, continuaron introduciendo y extendiendo sus ayudas a los sectores afectados por la crisis. La CE expresa que a pesar de las señales de recuperación que brinda la economía mundial, el desempleo se mantendrá en niveles altos, al menos en el corto plazo, lo que incrementa la probabilidad de que los gobiernos adopten más medidas proteccionistas. Por este motivo, la Comisión exhorta a sus socios comerciales a que resistan las presiones para imponer nuevas medidas restrictivas para el comercio. A su vez, debido al cambio de situación que genera el crecimiento de la economía mundial, manifiesta que el retiro de las medidas impuestas desde que se originó la crisis debe convertirse en una prioridad. El bloque europeo destaca que el G-20 debe reafirmar en la próxima reunión de Toronto sus compromisos asumidos para mantener un régimen comercial sin restricciones. Si bien la metodología utilizada en el informe para contabilizar las medidas restrictivas al comercio adolece de muchas fallas, y fuerza la afirmación de que los PED son los más proteccionistas (Ver Boletín Nº 89 del INAI), sus conclusiones deben llamar la atención del gobierno argentino. Gran parte del documento está dedicado a comentar las medidas adoptadas por Argentina, y se menciona al país como el “mayor usuario” de medidas en frontera dañinas para el comercio internacional. Esto no sólo menoscaba la reputación de Argentina como socio comercial, sino que también lo hace fácil objeto de represalias de terceros países, y le resta poder de negociación en las relanzadas negociaciones para un acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE.
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UE – INFORME SOBRE PROTECCIONISMO
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