La sustentabilidad ambiental en la producción agrícola es un tema cada vez más recurrente en el comercio internacional y la emisión de gases de efecto invernadero (GEIs) es uno de los aspectos a monitorear, a razón de que podría convertirse en una barrera injustificada al comercio, debido al inmaduro desarrollo de la ciencia en este aspecto. Asimismo, este tema cobra una importancia considerable para la producción agrícola argentina, dado que en nuestro país, de acuerdo al último inventario de GEIs realizado en el año 2000, el sector participa con el 44,3% del total de emisiones. Del total de las emisiones de la actividad agrícola, el 48% proviene del metano (CH4), producido principalmente por la actividad ganadera, y el 52% restante del oxido nitroso (N2O), producido principalmente por el uso de suelos agrícolas. Como puede observarse, las emisiones de oxido nitroso son muy importantes dentro del conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura. Sin embargo, es pertinente destacar que para la Argentina dichos cálculos se obtuvieron siguiendo fórmulas, parámetros y coeficientes de emisión “por defecto” propuestos por el International Panel on Climate Change (IPCC) de Naciones Unidas y la Organización Mundial Meteorológica; los cuales tienen un grado importante de imprecisión e incertidumbre y no responden a las características del suelo, clima y prácticas agrícolas propios de nuestro país. Con el objetivo de comenzar a tener coeficientes propios de emisión de éste gas de efecto invernadero, el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Ciencia y Técnica decidieron iniciar recientemente un proceso para realizar mediciones propias de oxido nitroso en el cultivo de soja, a instancias de un pedido de ACSOJA. En este contexto, es pertinente destacar la complejidad e importancia que tienen estas mediciones. Complejidad, porque las mismas dependen de muchos factores cambiantes, como son la temperatura, el contenido del agua en los suelos, la cantidad de fertilizante nitrogenado utilizado, las características del suelo (distribución de nitrógeno, oxigeno, materia orgánica, stock de carbono); e importancia, debido a que permitiría tener a la Argentina coeficientes de emisión más cercanos a su realidad productiva. Estos datos podrían ser de utilidad no solo para la construcción del inventario nacional de gases de efecto invernadero, sino también para construir una base más sólida para negociar con otros países en la materia. El caso más evidente por el momento es el de la Reglamentación de la UE en materia de biocombustibles que exige que se demuestre una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de un 35% para todo el ciclo de vida (producción de materias primas, trasporte y procesamiento) de los biocombustibles en comparación con los combustibles fósiles. Estos cálculos que se inician servirán para defender con mayor propiedad respecto a las emisiones que deben atribuírsele a la etapa de cultivo. En la actualidad, se está diseñando el proyecto, que se estima que concluirá en 3 años. En el mismo, se realizarán mediciones de campo del cultivo de soja en el marco de un planteo de rotación de cultivos y se calcularán emisiones utilizando modelos de simulación especializados.
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ARGENTINA – MEDICIÓN DE EMISIONES DE GEI
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