En los últimos 3 años, en el marco del establecimiento de reglamentaciones/normativas que estimulan el consumo de biocombustibles, a nivel mundial ha surgido un debate sobre los efectos que esto podría ocasionar sobre áreas no destinadas hasta el momento a la agricultura y su consecuente efecto sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Lo llamativo de este debate, es que se ha centrado casi con exclusividad en lo que se denomina “cambio indirecto en el uso del suelo” o ILUC por sus siglas en inglés. El ILUC se generaría a razón de la expansión del área destinada a la agricultura debido a un incremento en la producción de productos sustitutos a los que se utilizan para la fabricación de biocombustibles, tanto dentro del país donde se desarrolla la producción del biocombustible como en los otros países. El establecimiento de este concepto como válido dentro de la metodología del ciclo de vida del producto para el cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero es muy peligroso y arbitrario. Esto es así, debido a que permitiría penalizar a un producto proveniente de la Argentina, cultivado en zonas históricamente agrícolas, por el desmonte que se podría producir en Malasia o Indonesia, por ejemplo. Asimismo, la manera de calcular estos efectos indirectos sobre la expansión del área agrícola y posteriormente asignarle emisiones de gases de efecto invernadero tiene severos problemas metodológicos que aun el progreso científico no ha podido resolver. Los métodos científicos que se utilizan para realizar estos cálculos son aún muy recientes, y carecen de precisión alguna, incluso arrojando resultados contradictorios dependiendo del autor y/o metodología considerada. A su vez, se requiere de información muy detallada respecto de variables ambientales que cambian de una zona a otra (como por ejemplo stock de carbono en los suelos), aún no disponible, y que incluso pueden ser imposibles de prever (por ejemplo cuestiones climáticas) en un horizonte temporal a 10 años, como se pretende en la mayoría de los estudios. En el marco de estas discusiones, la UE lanzó una consulta pública, que vence el 31 de octubre, para conocer la opinión del público en general sobre si debe tomar en cuenta o no estos efectos indirectos a la hora de calcular las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por los biocombustibles a lo largo de todo el ciclo de vida (cultivo de la materia prima, trasporte y trasformación). También, consulta sobre la evidencia científica que existe sobre la factibilidad o no de medir estos efectos y poder asignarles un valor de emisión de gases de efecto invernadero. Varias instituciones del sector privado argentino (entre ellas ACSOJA, Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Bolsa de Cereales de Córdoba, Bolsa de Comercio de Rosario, CARBIO, CIARA y Fundación INAI) contestaron la consulta basándose en una extensa revisión bibliográfica realizada por la propia Comisión Europea. En la misma, el sector privado argentino concluye que los estudios desarrollados al momento no pueden demostrar cuan significativo es el cambio indirecto en el uso del suelo, y tampoco pueden concluir si unos biocombustibles son mejores que otros, en materia de ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero. La respuesta a la consulta de la UE del sector privado argentino enuncia un detallado menú de falencias que presentan los estudios realizados a la fecha, los cuales han reducido sus estimaciones de emisiones de gases de efecto invernadero a medida que ha pasado el tiempo, presumiblemente a razón del refinamiento en las tecnologías de medición. Sin embargo, continúan con numerosos problemas, que incluso llevan a contradicciones, lo cual demuestra claramente que no pueden ser tomados como base para el establecimiento de una Reglamentación que va a regular el comercio internacional. Finalmente, hay que tener presente que el tratamiento de este concepto en los biocombustibles puede ser la antesala para que luego se extienda a otros productos comerciados con la UE, como las harinas oleaginosas o los aceites. Por consiguiente, es muy importante seguir este tema de cerca para impedir que se convierta en un obstáculo injustificado al comercio.
Leer en pdf »
BIOCOMBUSTIBLES – CAMBIO INDIRECTO EN EL USO DEL SUELO
previous post

