La OMC, la OCDE y la UNCTAD han hecho público, el pasado 4 de noviembre, un nuevo Informe sobre las medidas relacionadas con el comercio adoptadas por los países Miembros del G-20. Según el documento, los gobiernos han seguido resistiéndose a las presiones proteccionistas, aunque algunos han adoptados nuevas medidas restrictivas o dañinas para el comercio mundial. A pesar de que se señala que la tendencia general es hacia la aplicación de una menor cantidad de medidas de corte proteccionista, en comparación con los primeros meses de este año, en el informe se pide a los Miembros que ejerzan una vigilancia mayor ante tres posibles peligros. El primero está dado por un aumento de las presiones proteccionistas generadas por los desequilibrios mundiales, en un momento en que peligra el consenso político a favor del comercio abierto por los niveles elevados de desempleo en muchos países y las tensiones relacionadas con los tipos de cambio. El segundo está constituido por la amenaza de que las medidas que restringen el comercio adoptadas desde que se inició la crisis se acumulen en el tiempo. El tercero, es el peligro ocasionado por las dificultades de gestionar las repercusiones en el comercio y la inversión de las medidas de estímulo y rescate adoptadas para hacer frente a la crisis. Para el caso particular de Argentina, en el informe se destaca la aplicación por parte del gobierno argentino de 56 medidas relacionadas con el comercio entre octubre de 2008 y octubre de 2010; que colocan al país entre los que mayor cantidad de medidas de este tipo han impuesto, detrás de India (99), Rusia (89), UE (63) y Brasil (62). Entre las políticas llevadas adelante por Argentina se destacan, principalmente, la iniciación de investigaciones antidumping, y la imposición de derechos provisionales y definitivos para contrarrestar este tipo de competencia desleal. La mayoría de las acciones fueron emprendidas contra productos de origen chino, y en menor medida contra bienes provenientes de Brasil e India. Entre los afectados se encuentra una gran variedad de productos como: accesorios de tubería, hilados de filamentos sintéticos, aparatos electromecánicos con motor, partes y accesorios de vehículos, calzados, remolques y semirremolques, insecticidas y fungicidas, cuchillos, tejidos de algodón, soportes preparados para grabar sonido, poliacetales, maquinarias y aparatos de elevación, encendedores, tinta de imprenta, aparatos para corte de curtiembre, jeringas, compresores de gas, bombas eléctricas, derivados de hidrocarburos, calentadores de agua, aparatos y dispositivos eléctricos de encendido o arranque, tubos sin costura, neumáticos, aires acondicionados, heladeras, trajes, pantalones, chaquetas y sierras, entre otros. También se señala la aplicación de otras medidas potencialmente restrictivas para el comercio como la introducción de licencias no automáticas de importación (acero, productos metalúrgicos, neumáticos, aluminio, manufacturas de metal, generadores eléctricos, textiles, autopartes, maquinaria y equipos eléctricos, vehículos, accesorios para ropa, productos químicos), la imposición de precios de referencia a más de 1.000 productos considerados sensibles (autopartes, textiles, televisores, juguetes, zapatos, productos de cuero, entre otros), y la introducción de valores criterios para otra cantidad de bienes (manufacturas de cerámica y metal, prendas de vestir, almohadillas de frenos, discos de embrague, radiadores y equipos de calefacción, fungicidas, aparatos eléctricos de encendido o arranque, utensillos domésticos eléctricos, cochecitos de bebé, miel natural, uvas y manzanas frescas, CD/DVDs y autopartes). A su vez, se resalta el incremento de la tasa del impuesto al valor agregado a productos de tecnología de la información, la introducción de nuevos procedimientos aduaneros y el incremento del Arancel Externo Común del Mercosur para algunos productos como textiles, manufacturas de cuero y lácteos.
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MONITOREO DEL PROTECCIONISMO
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