La Comisión Europea ha propuesto un sistema de autorización de OGM según el cual cada Estado podrá decidir si autoriza o no su cultivo en su territorio. Esta propuesta ha generado diversas reacciones por parte de los Estados miembros de la UE y, pese al acuerdo del Consejo para continuar las discusiones con la Comisión sobre esta cuestión, la mayoría de las delegaciones expresaron dos condiciones para ello. En primer lugar, el Consejo espera que la Comisión proporcione una lista de posibles motivos sobre los que los Estados miembros podrían basar su decisión de limitar el cultivo de OGM y, en segundo lugar, se insiste en la plena aplicación de las Conclusiones del Consejo de 2008 sobre los OGM. Estas conclusiones pedían el fortalecimiento de la evaluación de riesgos ambientales en el proceso de autorización de los OGM. Exigían también la presentación de un informe por parte de la Comisión en junio de 2010, acerca de los beneficios socio-económicos y los riesgos de colocar los OGM en el mercado, e invitaban a la Comisión a adoptar los umbrales de etiquetado para la presencia accidental de OGM autorizados en las semillas convencionales. Frente a esto, la Comisión se comprometió a someterles al comienzo de 2011 «una lista no exhaustiva de motivos invocables para prohibir o restringir el cultivo» y «un informe sobre las consecuencias socioeconómicas del cultivo de semillas OGM». La mayor preocupación de los Estados radica en la legalidad de tales medidas nacionales. Las mismas tendrían que estar en conformidad con el Tratado de la UE, lo cual significa que se debería asegurar que no distorsionan el comercio en el mercado interior, además de cumplir con las obligaciones establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC). El comisario europeo de Sanidad, John Dalli, explicó que habrá que esperar a estudiar la cuestión a escala técnica antes de formular una propuesta concreta en 2011, pero adelantó que los motivos para vetar no incluirán «cuestiones de salud ni medio ambiente», pero sí podrán ser en principio razones «socioeconómicas y políticas». España ha señalado por medio de su secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, que será difícil justificar el veto por motivos distintos de la protección de la salud y del medio ambiente y subraya que resulta muy difícil mantener la confianza en las decisiones comunitarias si en paralelo se cuestionan a escala nacional. Además del país ibérico, Francia, Alemania, Italia y Polonia figuran entre la minoría de países que más claramente se oponen a la propuesta de la Comisión, pero existe una amplia mayoría de estados que sólo está dispuesta a mantener los debates al respecto si se aclaran los aspectos jurídicos y se garantizan las evaluaciones de impacto pertinentes, recordó la presidencia belga de turno de la UE. Hungría, que ejercerá la presidencia rotatoria de la UE durante el primer semestre de 2011, se comprometió a trabajar para mejorar el sistema de autorización comunitario de OGM, puesto que la situación actual no contenta a nadie.
Leer en pdf »
UE – OGM
previous post

