Diversos funcionarios europeos criticaron las medidas proteccionistas aplicadas por Argentina, principalmente el régimen de Licencias No Automáticas (LNA) para la importación. Como se ha indicado en boletines anteriores (Ver Nº 102 y Nº 103) nuestro país ha incrementado en los últimos meses el universo de productos a los que aplica LNA para su importación, medida que, según sostiene el Gobierno, no incumple las normas de la OMC y buscan proteger a su industria local. A principios de abril, el jefe de la Delegación de la Unión Europea (UE) ante la Argentina, el español Alfonso Díez Torres, advirtió que las trabas que impone el gobierno argentino a las importaciones «no ayudan» a las negociaciones para un acuerdo con el Mercosur porque «generan incertidumbre». Asimismo, criticó la política oficial de que rige para el sector automotor, que obliga a exportar en dólares la misma cantidad que se quiere importar. Finalmente, consideró que «un acuerdo eliminaría las situaciones de incertidumbre que generan medidas como esas, que son cuanto menos cuestionables o polémicas». Días más tarde, el tema fue tratado por la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con el Mercosur, donde se discutió sobre la actual situación de las negociaciones entre los bloques. Allí el comisario de Comercio de la UE, Karel de Gucht, acusó a la Argentina de ser «el gran obstáculo» para que la UE pueda negociar un tratado de libre comercio con el Mercosur. El funcionario indicó que las “medidas proteccionistas de Argentina están causando problemas en las negociaciones y están poniendo nerviosos a nuestros exportadores, especialmente en el sector automotor”. Asimismo, afirmó que si “los argentinos no cambian de actitud, podríamos acudir ante la Organización Mundial de Comercio (OMC)». Concretamente se refirió a las LNA contra las importaciones de autos de lujo, aplicadas por Argentina para reducir el déficit comercial en ese sector. Desde la Cancilleria argentina llegó la respuesta, por parte del secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Luis María Kreckler. El funcionario consideró que el negociador europeo «debería dedicarse más a producir resultados concretos en la negociación que signifiquen una oferta europea para lograr un comercio con el Mercosur mutuamente beneficioso y que garantice un intercambio equilibrado». Resaltó el hecho de que se buscaba politizar el proceso negociador, con el objetivo de dividir al Mercosur. Por otro lado, durante la reunión del Consejo de Agricultura de la UE, celebrado en Luxemburgo el pasado 14 de abril, un grupo de países, comandado por Irlanda, se mostró profundamente preocupado por los elementos agrícolas de un posible acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Estos países destacaron que la apertura del mercado comunitario a los productos provenientes del Mercosur podría ocasionar importantes pérdidas para el sector agrícola europeo, especialmente a la ganadería bovina. Por este motivo, señalaron que la Comisión Europea (CE) tiene que actuar con “máxima cautela”, y no debe presentar sus ofertas al Mercosur hasta que se realice una exhaustiva evaluación del impacto de las mismas en el agro comunitario, y se celebre un debate al respecto en el seno del Consejo. En respuesta a estos cuestionamientos, el comisario de Agricultura, Dacian Ciolos, expresó que la CE presentará a finales de abril un informe sobre los efectos para la agricultura europea de un eventual acuerdo con el Mercosur, y se comprometió a informar con antelación a los Miembros sobre cualquier oferta que se le vaya a realizar al Mercosur en temas agrícolas. Pero la CE no sólo debe hacer frente a las presiones de gran parte de los Estados Miembros, sino también de agrupaciones de productores agrícolas de toda Europa que pugnan por defender sus intereses. Desde el Comité de Organizaciones Profesionales Agrarias de Europa (COPA), se destacó el “impacto catastrófico” que podrían tener estas negociaciones en la agricultura comunitaria. Según cálculos privados, los agricultores europeos podrían perder hasta 13 mil millones de euros en ingresos si la UE abriera completamente su mercado a los productos agroalimentarios del Mercosur. En este contexto de desencuentros y presiones en contra de una conclusión exitosa del proceso negociador, los representantes de la UE y el Mercosur celebrarán una nueva reunión en Asunción, entre los próximos 2 y 6 de mayo de este año.
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MERCOSUR – UE
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