Con los precios mundiales de los alimentos en sus máximos históricos, se esta discutiendo el rol de las restricciones a las exportaciones en diversos foros internacionales. En el caso de la OMC, los países en desarrollo importadores netos de alimentos (NFIDC, por sus siglas en inglés) y los países menos adelantados han presentado una propuesta, por la cual las prohibiciones y restricciones a las exportaciones que fueron implementadas por algunos Miembros de la OMC serían impedidas en caso de que los envíos fueran dirigidos hacia dichos países. La iniciativa fue impulsada por Egipto y ha recibido el apoyo de otros Miembros de la OMC; aunque algunos, como Australia, Brasil y EE.UU., pidieron que las restricciones a las exportaciones sean vistas como parte de una evaluación holística de las reglas globales del comercio. Países desarrollados importadores de alimentos, como Japón y Suiza, expresaron simpatía por la iniciativa, y dijeron que revisarían con más detenimiento la propuesta, la cual enfatiza la importancia de un trato diferente para los países en desarrollo. En la actualidad, las reglas de la OMC permiten que los países apliquen restricciones a las exportaciones bajo la condición de que éstas sean aplicadas temporalmente para prevenir o remediar una escasez aguda de productos alimenticios u otros productos esenciales para la parte contratante exportadora. También se exige al país que limita las exportaciones que tome en consideración los efectos para la seguridad alimentaria de los países importadores, que notifique la medida a la OMC lo antes posible, que esté dispuesto con la mayor antelación posible a examinar la restricción con los países importadores y que les proporcione la información detallada que le pidan. Sin embargo, con la idea de mantener los precios domésticos bajo control, un número de países con importante producción de alimentos constantemente han aplicado dichas restricciones. Para los países importadores, las restricciones a las exportaciones juegan un papel importante en el aumento de los precios internacionales de los alimentos. Por otro lado, en una reunión del Comité Agrícola de la OMC, la UE, EE.UU. y Japón criticaron la decisión de Ucrania y otros tres países de imponer restricciones al trigo y otros granos, así como al forraje para animales. Tanto los cupos ucranianos a la exportación -que se han extendido hasta julio-, así como otras restricciones que han sido notificadas por la República de Kirguistán, Moldova y Macedonia, han provocado la preocupación de los socios comerciales que han advertido que las medidas anunciadas podrían perjudicar a los productores dentro de las fronteras, y a los consumidores en el extranjero. Suiza e Israel también se unieron al cuestionamiento. Los países que manifestaron preocupaciones se oponían al creciente uso de esas medidas que, según indicaron, ponía en peligro los flujos comerciales, perjudicaba a los países importadores, impedía que los agricultores de los países que imponían restricciones obtuvieran precios de mercado y desalentaba la inversión en esos países. Asimismo, la UE también se opuso a cualquier forma de restricción, incluidos los impuestos a la exportación. Los países que aplicaron las medidas dijeron que sus restricciones eran necesarias para hacer frente a situaciones de escasez y a los posibles disturbios sociales, y que las repercusiones para otros países serían mínimas porque dependían de las importaciones y sus exportaciones solían ser pequeñas. La República Kirguisa dijo que sus restricciones sólo se aplicaban al heno y a los piensos, mientras que Ucrania señalo que los contingentes permitían la exportación de algunos cereales. Un aspecto positivo a destacar es la notificación de tales medidas, puesto que anteriormente casi ningún país lo había hecho. Yendo al caso de Argentina, nunca ha notificado la aplicación de este tipo de medidas, a pesar de su utilización en cereales, como el trigo y el maíz, y las carnes. Precisamente, tratándose un productor importante de estos productos, los efectos de sus medidas en terceros países pueden ser importantes, y en momentos en que estas medidas se hayan en el foco de la discusión, no es un tema a tomarse a la ligera. Por ultimo, el tema también ha sido objeto de discusión en el seno del G-20, comandado por Francia. Se espera que en la próxima reunión de agricultura en junio se ponga en consideración si se pueden tomar medidas sobre restricciones a la exportación. En este sentido, en un informe confidencial del G-20, realizado por diversos organismos internacionales, se recomienda el desarrollo de «una definición operativa de los precios de los alimentos o la situación de escasez de alimentos que pudiera justificar la consideración de una medida de restricción a la exportación». Se propone también que las prohibiciones a la exportación se definan «como una medida limitada en el tiempo de último recurso, que sólo se permite utilizar cuando otras medidas, incluida la activación de medidas de seguridad para los más pobres, se hubieran agotado.»
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OMC – RESTRICCIONES A LAS EXPORTACIONES
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