Conflictos en el bloque. La crisis económica internacional está llevando a que muchos países decidan adoptar medidas para proteger su mercado interno. El temor a una recesión, o al menos a un desaceleramiento del crecimiento, ha suscitado brotes proteccionistas. En este contexto, los países miembros del MERCOSUR no han sido la excepción. A mediados de septiembre, Brasil, preocupado por el creciente déficit comercial, ha decidido subir el Impuesto sobre los Productos Industrializados (IPI) para el sector automotriz, buscando proteger a su industria del fuerte incremento de las importaciones. De acuerdo a lo comentado por las autoridades gubernamentales, el tributo pasará de 7% a 37%, pero esta suba no se aplicará a las terminales que tengan al menos un 65% de su contenido producido a nivel doméstico e invertido en investigación y desarrollo local. La iniciativa engloba a automóviles, tractores, autobuses, camiones y vehículos comerciales ligeros y se aplicará hasta el 31 de diciembre de 2012. En principio, México y el MERCOSUR deberían estar excluidos de la imposición si cumplen ciertas condiciones. Sin embargo, el primer afectado por la medida fue Uruguay, quien actualmente está autorizado a exportar sin arancel y sin limitaciones de cantidad si cumple con un índice de Contenido Regional mínimo de 60%. Los industriales uruguayos mostraron su preocupación por el posible cierre de su principal mercado. Ante esto, el gobierno de Uruguay encabezó una negociación con sus pares brasileños para destrabar el conflicto. Después de unos días de incertidumbre, Brasil se comprometió a excluir a las empresas automotrices uruguayas del incremento, indicando que dicha corrección se implementará en el plazo más breve posible. Por otra parte, Argentina y Brasil señalaron que estudian la posibilidad de subir el Arancel Externo Común (AEC) para ciertos productos. La ministra de Industria argentina, Débora Giorgi, indicó que la suba podría afectar a «entre 40 y 50 posiciones arancelarias». Lo que se buscaría es la aprobación de una especie de Resolución 69 invertida. Dicha norma del MERCOSUR establece un mecanismo para bajar los aranceles por un tiempo limitado en caso de que se produjera desabastecimiento de algunos productos. Ahora, se propondría subir temporalmente los aranceles para aquellos productos en los cuales se registre un exceso de producción en el mundo. Precisamente sobre esta cuestión, Brasil logro el apoyo de Uruguay, a cambio de excluirlo del aumento del IPI a los automotores. Este tema será uno de los que se tratarán en la cumbre de Jefes de Estado del MERCOSUR, a realizarse en diciembre en Montevideo (Uruguay). En tanto, Paraguay presentó ante el Parlamento del MERCOSUR un documento repudiando el recrudecimiento de las medidas de fuerza impulsadas por las organizaciones sindicales argentinas. En él se señala que desde el 26 de agosto dichas organizaciones han paralizado el comercio internacional paraguayo en puertos argentinos, con graves pérdidas para su economía. Asimismo, asegura que no puede exportar energía eléctrica a Uruguay porque la Argentina dilata las autorizaciones y pretende cobrar un peaje que consideran excesivo y que no corresponde, debido al libre comercio establecido por el MERCOSUR. Por último, y quizás como único aspecto positivo, se puede señalar que fueron suscritos, en el marco de la ALADI, dos Protocolos Adicionales al Acuerdo de Complementación Económica Nº 18 del MERCOSUR. El primero relativo al Régimen de Origen del MERCOSUR, por el que se busca asegurar que los países puedan realmente hacer circular sus bienes sin aranceles entre los cuatro países, si cumplen determinados requisitos. Y el segundo referido a la armonización de los Regímenes Nacionales Especiales de Importación.
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