FAO publicó el “Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo”. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) publicaron, el pasado 10 de octubre, el informe anual sobre “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo”, en donde se señala que el número de personas hambrientas para 2010 permanece en 925 millones. El mismo, advierte que la volatilidad y los precios elevados de los alimentos continuarán y posiblemente se incrementen, haciendo que los agricultores y consumidores sean cada vez más vulnerables a la inseguridad alimentaria y la pobreza. Los países pequeños dependientes de las importaciones, en particular en África, son los más amenazados. El informe destaca que la demanda de los consumidores en los países con economías en rápido crecimiento aumentará, la población continuará creciendo y, como consecuencia de la expansión de los biocombustibles, el sistema alimentario se verá sometido a demandas adicionales. En el lado de la oferta, se plantean desafíos debido a la creciente escasez de recursos en algunas regiones y a la disminución de las tasas de crecimiento de los rendimientos en ciertos productos. Además, la volatilidad de los precios podría incrementarse debido a los vínculos más estrechos entre los mercados agrícolas y los energéticos, el aumento de la financierización de los productos alimenticios y agrícolas básicos, y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. También se alerta sobre las políticas que adoptaron algunos países, que blindaron sus mercados alimentarios de las turbulencias internacionales, a través de una combinación de restricciones comerciales, redes de seguridad para la población pobre y utilización de las reservas alimentarias. El aislamiento comercial aumentó el nivel de los precios y su volatilidad en los mercados internacionales, y agravó el impacto de la escasez de alimentos en los países dependientes de las importaciones. Esta situación dificulta los esfuerzos con miras a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), de reducir a la mitad la proporción de personas que sufren hambre en el mundo para 2015. Pero si incluso se alcanzasen los ODM en 2015, en los países en desarrollo seguiría habiendo unas 600 millones de personas sub-nutridas. Ante esto, se hace un llamado a toda la comunidad internacional, para actuar de forma inmediata y enérgica para erradicar la inseguridad alimentaria del planeta. Entre las recomendaciones se encuentran: a) asegurar un entorno normativo transparente y previsible que promueva la inversión privada y favorezca el aumento de la productividad agrícola; b) reducir el despilfarro de alimentos en los países; c) disminuir las pérdidas de alimentos en los países en desarrollo impulsando las inversiones en toda la cadena de valor; d) llevar a cabo una gestión más sostenible de los recursos naturales, forestales y pesqueros; e) aumentar las inversiones públicas en la agricultura, con énfasis en las iniciativas dirigidas a los pequeños agricultores; f) diseñar redes de seguridad selectivas para proteger a la población más vulnerable; y g) continuar con la apertura del comercio. El Director General de la FAO, Jacques Diouf, aseguró que se requieren anualmente más de 80 mil millones de dólares de inversiones adicionales en agricultura y actividades asociadas para garantizar el suministro mundial de alimentos en 2050.
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COMERCIO Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
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