Brasil busca defenderse de la apreciación del real. Preocupado por los efectos adversos que la apreciación de su moneda causa sobre su economía, Brasil volvió a la carga en su intento por conseguir que la OMC autorice a sus Miembros la aplicación de medidas para defenderse de los desajustes en los tipos de cambio. El pasado 5 de noviembre, la delegación brasileña presentó ante el Grupo de Trabajo sobre Comercio, Deuda y Finanzas una nota conceptual que pretende ser una “contribución” a los debates actualmente en curso sobre la relación entre los tipos de cambio y el comercio. Desde hace un par de años, Brasil viene argumentando que las medidas fiscales expansionistas, que muchos países han adoptado como respuesta a la crisis financiera y económica de 2008/2009, provocaron frecuentes fluctuaciones de los tipos de cambio relativos, lo que podría entrañar a largo plazo efectos diferentes en sus balanzas comerciales respectivas. Además, denuncia que estas impactan directamente en la eficacia de los tipos arancelarios. La protección que brindan los aranceles a los países importadores puede fortalecerse o diluirse dependiendo de cuánto se devalúa o se aprecia su tipo de cambio en relación con el correspondiente al país exportador. Este año, la presidenta Dilma Rousseff cuestionó el «tsunami» monetario causado por el abaratamiento del dólar e instruyó a sus diplomáticos ante la OMC que presenten formalmente la necesidad de crear un instrumento jurídico para atenuar los efectos de esa política en el comercio exterior brasileño. Para Brasil, la dinámica macroeconómica más específica que existe entre el tipo de cambio y el comercio es una cuestión que aún ha de entenderse y abordarse mejor en los foros internacionales, y no hay un mejor lugar para ello que el Grupo de Trabajo sobre Comercio, Deuda y Finanzas de la OMC. Así fue como, en abril de 2011, solicitó el establecimiento de un programa de trabajo para tratar la cuestión que incluía diversas actividades. Algunas ya se han completado, entre ellas un examen de los estudios económicos pertinentes compilados por la Secretaría y un seminario internacional que tuvo lugar los días 27 y 28 de marzo de 2012. Durante éste se pusieron claramente de manifiesto algunas cuestiones: a) la relación entre los tipos de cambio y las corrientes comerciales es muy evidente, aunque cabe discrepar sobre su naturaleza; b) el comercio se ve afectado tanto por las fluctuaciones (volatilidad) como por los desajustes de los tipos de cambio, la orientación del debate contemporáneo ha ido cambiando de la primera a la segunda cuestión; c) este cambio lleva a que se haga menos hincapié en la variabilidad y más en el nivel real de los tipos de cambio, y requiere un examen de las corrientes comerciales de los distintos países y, dentro de ellos, de sectores concretos e incluso de empresas individuales para analizar su repercusión en el comercio; d) cuanto más nos acercamos a las corrientes comerciales bilaterales, más clara resulta la naturaleza de los vínculos entre los tipos de cambio y el comercio; e) es difícil medir y evaluar debidamente tanto los desajustes como las fluctuaciones de los tipos de cambio; f) no sería útil tratar de precisar en la OMC las causas de los desajustes o los puntos de equilibrio para monedas específicas, la Organización debería ocuparse de los efectos de esas fluctuaciones y desajustes. El documento presentado a principios de noviembre tiene como objetivo evaluar el papel específico que la OMC podría o debería desempeñar en la materia. Particularmente, la delegación brasileña sostiene que la OMC parece estar mal equipada, desde una perspectiva sistémica, para hacer frente a los desafíos que plantean los efectos macroeconómicos y microeconómicos de los tipos de cambio en el comercio. Según la nota, las actuales disposiciones de los Acuerdos relacionadas con fluctuaciones de los tipos de cambio, así como los tres Acuerdos que prevén la adopción de medidas comerciales correctivas (derechos antidumping, compensatorios y salvaguardias), se crearon para tratar situaciones no relacionadas con la dinámica de los tipos de cambio en el volátil sistema monetario internacional de hoy en día. Por este motivo, Brasil señala que los Miembros deben considerar la necesidad de establecer nuevas medidas comerciales correctivas relacionadas con los tipos de cambio e iniciar algún trabajo analítico a esos efectos. El documento provocó una fría respuesta entre las delegaciones presentes. Si bien la mayoría de los países señaló que estaban abiertos a la idea de continuar el trabajo analítico sobre el tema, muchos se preguntaron sobre si la OMC es el foro adecuado. Ninguno habló abiertamente en apoyo del desarrollo de medidas de defensa comercial para responder a la volatilidad o desalineación de la moneda. La representación china adoptó la postura más dura, indicando que es el FMI y no la OMC el foro adecuado para discutir la temática. «El uso de las medidas comerciales, ya sea el aumento de las tasas arancelarias o la imposición de medidas comerciales correctivas, no resolvería el problema y plantearía graves desafíos a las reglas básicas de la OMC», agregó Zhu Hong, su representante Permanente Adjunto ante la Organización. La fecha oficial para la próxima reunión del Grupo de Trabajo aún no ha sido publicada, pero se producirá en 2013.
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OMC – TIPOS DE CAMBIOS Y COMERCIO
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