La política comercial argentina bajo la lupa. Entre los días 20 y 22 de marzo, se realizó en la OMC el cuarto examen de las políticas y prácticas comerciales de Argentina, que cubrió las medidas llevadas adelante por nuestro Gobierno desde 2007, año en que se había realizado el examen anterior. Todos los Miembros de la OMC están sujetos a esta práctica de revisión, y la frecuencia con que se realiza depende del tamaño del país. En la misma, se listan y evalúan las políticas relacionadas con el comercio y la inversión aplicadas durante el período de análisis, y se siguen de cerca aquellos acontecimientos importantes que puedan tener consecuencias en el sistema mundial de comercio. El examen consta de dos informes: el aportado por el Gobierno objeto de análisis y el realizado por la Secretaria de la OMC. Los mismos se discuten durante dos reuniones, en las cuales las partes exponen sus argumentos centrales y responden a las preguntas de los otros 158 Miembros de la OMC. En el Informe de la Secretaria (el correspondiente al Gobierno argentino se analizará en el apartado siguiente), se señalan tanto aspectos positivos como negativos. Entre los primeros, se detallan los logros alcanzados en crecimiento económico, reducción de pobreza, desigualdad social y desempleo. En el segundo grupo, se encuentran las referencias a la existencia de restricciones a la exportación e importación, inflación, y falta de transparencia en la aplicación de determinadas políticas, entre otras cuestiones. De las conclusiones del Presidente del Órgano de Examen de las Políticas Comerciales pueden extraerse las principales opiniones de las diferentes delegaciones respecto de estos documentos. Si bien, en línea con lo expresado por los funcionarios de la OMC, varios expresaron su beneplácito por los avances en materia de crecimiento y desarrollo; muchos dejaron oír sus críticas a la política económica en general, y comercial en particular, llevada adelante por Argentina. Notaron la contracción que sufrió el crecimiento del PBI en el primer semestre de 2012, mientras la inflación se aceleró. Sobre esta última, resaltaron que podría convertirse en un problema para el crecimiento futuro, por lo que esperan que el gobierno pueda hacer frente al reto de mantener un crecimiento fuerte y sostenible, con una reducción de la inflación, sin recurrir a políticas comerciales restrictivas. Al respecto, destacaron la activa utilización de la política comercial para alcanzar tanto objetivos de largo (fomentar la industrialización), como de corto plazo (contener la inflación y equilibrar la balanza de pagos). Observaron que las actuales políticas pueden tener efectos contrapuestos, resultando en costos adicionales para la producción y dañando la competitividad externa del país. Se tomaron como ejemplo los impuestos a la exportación, que se utilizaron con el objetivo de asegurar el abastecimiento interno a precios bajos y aumentar los ingresos fiscales. Particularmente, algunos Miembros expresaron su preocupación por el impacto de estos derechos en los precios internacionales de los productos agrícolas, teniendo en cuenta que Argentina es un exportador importante de muchos de ellos. También se criticó la existencia de licencias de importación y acuerdos de compensación entre exportación e importación. En relación a esta cuestión, se pidió más información sobre la naturaleza de estos requisitos y su base legislativa, incluso si han sido publicados en el Boletín Oficial; el medio a través del cual se comunicaron a las empresas privadas; las consecuencias para las empresas que no los cumplan; y su justificación dentro de los Acuerdos de la OMC. Se subrayó, a su vez, la mayor utilización por parte de Argentina de otras medidas para restringir las importaciones, principalmente derechos anti-dumping, precios de referencia, y valores criterio. Especialmente, se destacó la puesta en vigor de la Declaración Jurada de Importación. Respecto de los aranceles a la importación, se notó que la tasa media había aumentado durante el período examinado, y que el porcentaje de líneas exentas de derechos había caído. Algunos países manifestaron la inconsistencia de este aumento tarifario con la promesa del G-20 de resistir al proteccionismo. En general, los Miembros instaron a nuestro país a adoptar medidas comerciales de una manera más transparente y predecible, y a eliminar aquellas que no estén en consonancia con la normativa internacional. En respuesta, las autoridades argentinas indicaron que las políticas estaban acordes a las reglas de la OMC. No obstante, ante los numerosos cuestionamientos a la estrategia de sustitución de importaciones, la Cancillería argentina tuvo incluso que aclarar que el país no está en búsqueda de la autosuficiencia. Asimismo, hubo preguntas relativas a inversión extranjera directa, programas de incentivos horizontales, contratación pública, propiedad intelectual y servicios. Ciertos Miembros se mostraron preocupados por las limitaciones para repatriar dividendos, mientras que otros indagaron acerca de los criterios para nacionalizar empresas y los planes futuros en este sentido. Finalmente, las delegaciones destacaron la participación activa de la Argentina en el sistema comercial multilateral y en el Programa de Doha para el Desarrollo, en particular en los ámbitos de la agricultura y las cuestiones relacionadas con el desarrollo. En conclusión, más allá de los elogios por su desempeño económico pasado, Argentina volvió a recibir duras críticas en contra de su política comercial. Política que la llevó a estar involucrada en varios conflictos comerciales, y ser objeto de demandas en el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC. Los Miembros no criticaron los objetivos buscados, sino la manera en que ciertas políticas se implementan para conseguirlos. Continuar desoyendo estos cuestionamientos traerá mayores dificultades para el crecimiento y la inversión.
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ARGENTINA – OMC
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