Bali a la vista. Las delegaciones en Ginebra continúan intensificando los trabajos de cara a la Novena Conferencia Ministerial de la OMC, que se celebrará en Bali del 3 al 6 de diciembre. La intención de los negociadores es acordar a mediados de noviembre un conjunto de disciplinas comerciales, que serían aprobadas durante la próxima Cumbre, en lo que se caracterizó como un proceso de “cosecha temprana” de los resultados de la Ronda Doha. El paquete propuesto incluiría un acuerdo sobre facilitación del comercio, algunos elementos relacionados con la agricultura, y otras cuestiones de interés para los países menos adelantados. A pesar de que durante la mayor parte del año las negociaciones habían mostrado un ritmo preocupantemente lento, el director general del Organismo, Roberto Azevêdo, informó a los Miembros que las conversaciones habían registrado “progresos significativos” en las últimas semanas. Durante una reunión del Comité de Negociaciones Comerciales, Azevêdo señaló que “la línea de meta de Bali está clara y a la vista”, al tiempo que instó a las delegaciones a intensificar esfuerzos en todos los niveles para poder arribar a un acuerdo. En cuanto a la agricultura, tres son los temas que están en la mesa. El primero está relacionado con una propuesta presentada por el G-33 para flexibilizar las disciplinas relativas a la compra de alimentos a precios sostén a productores de bajos ingresos en países en desarrollo, como parte de programas de constitución de existencias públicas con fines de seguridad alimentaria. El Grupo sostiene que la inflación de las últimas décadas ha erosionado su capacidad de ejecutar este tipo de programas. Recordamos que los mismos se encuentran englobados dentro de la Caja Ámbar, y por lo tanto pueden utilizarse ateniéndose a los límites impuestos por la Medida Global de Ayuda consolidada por cada país. En tal sentido, sin modificar el actual Acuerdo sobre la Agricultura, los delegados están explorando la posibilidad de establecer una especie de “clausula de paz”, que impida la iniciación de disputas en la OMC por la violación de este límite, a cambio de que la flexibilidad se utilizada bajo determinadas condiciones, y se permita a los países perjudicados recurrir a salvaguardias. Entre las condiciones se encontraría la presentación al día de las notificaciones relacionadas con los subsidios a la producción agrícola. Todavía no hay acuerdo respecto a la duración y cobertura de productos de las excepciones para este tipo de ayudas. Algunos países han mostrado su preocupación, aduciendo que la propuesta puede abrir una grieta en los acuerdos la OMC para el aumento de los subsidios distorsivos para el comercio internacional. El segundo tópico es una propuesta del G-20 agrícola sobre subvenciones a las exportaciones y medidas equivalentes, en el que las posiciones aún se encuentran distantes. Si bien los Miembros reconocen que estos subsidios deben ser eliminados por completo, algunos países se niegan a incluir este compromiso como parte del paquete de Bali, sin llegar a un acuerdo sobre el resto de las disciplinas de la Ronda Doha. En línea con lo acordado en la Conferencia Ministerial de Hong Kong en 2005, el G-20 pretende que los países desarrollados se comprometan a disminuir a la mitad sus compromisos en la materia para fines de 2013. La delegación argentina ha indicado a esta propuesta como una de sus prioridades. El embajador argentino ante la OMC, Alberto D’Alotto, amenazó incluso con bloquear un posible acuerdo si no se llega a un compromiso para recortar las subvenciones a la exportación de productos agrícolas. Para Argentina, las negociaciones avanzan en otras áreas, pero no se observan movimientos para atender las demandas de los países en desarrollo en el área agrícola. Finalmente, el tercer tema está vinculado con la administración de contingentes arancelarios de importación. Es el que tiene menos cuestiones por resolver antes de diciembre. El G-20 agrícola propone modificar la forma en que se reparten las cuotas para evitar que la asignación de las mismas entre importadores o exportadores actúe como una barrera al comercio dificultando el acceso a los mercados. Aún restan acercar las posiciones respecto de un posible trato especial y diferenciado para los países en desarrollo. Las negociaciones continuarán durante las próximas semanas. El Director General pretende en esta etapa una participación activa de los Ministros, por lo que les envió una carta recordándoles que lo que está en juego es la “credibilidad del propio sistema multilateral de comercio”. Para Azevêdo, el paquete de Bali es solo un primer paso para desbloquear los debates sobre otras esferas de la Ronda de Doha. “Después de 12 años de estancamiento, podríamos enviar finalmente una importante señal de que la liberalización del comercio a nivel multilateral sigue siendo posible”, subrayó.
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