Finalmente el Legislativo paraguayo aprobó la entrada de Venezuela al Mercosur, resolviendo el embrollo jurídico que comenzó hace un año y medio cuando los demás Miembros incorporaron a Caracas al bloque aprovechando la suspensión de Paraguay. Como se había señalado, el 10 de diciembre el Senado guaraní le dio media sanción al proyecto. Seguidamente, el 18 de ese mes la Cámara de Diputados hizo lo propio, aprobando el protocolo de ingreso de Venezuela con 48 votos a favor. Posteriormente, el 24 de diciembre el presidente Horacio Cartes promulgó el instrumento y por último, el pasado 14 de enero, Paraguay cumplió con el depósito del Instrumento de Ratificación del Protocolo de Adhesión. La historia de Venezuela con el Mercosur no es nueva. Desde 2006 ha esperado ingresar y en reiteradas ocasiones se vio frenado por la negativa del Senado paraguayo, que criticaba duramente la política de Hugo Chávez. El ex-presidente Nicanor Duarte Frutos solicitó el ingreso de la nación bolivariana el 27 de julio de 2007. Él mismo se declaró a favor del ingreso. Por su parte, Fernando Lugo presentó el pedido de adhesión dos veces: en 2009 y en 2010. En ambas ocasiones el protocolo fue retirado antes de que se fuera tratado en el Congreso, debido a que no se contaba con el apoyo suficiente. El último intento antes del Gobierno de Cartes fue en agosto de 2012, durante la presidencia de Federico Franco. Con la incorporación formal de Venezuela, el Mercosur cuenta con una población de 275,1 millones de personas, lo que equivale al 70% del total de Sudamérica. El PBI es de 3,32 billones de dólares, el 83% del de la región, y el territorio suma 12,7 millones de kilómetros cuadrados. El bloque tiene además como países asociados a Chile (1996), Bolivia (1997), Perú (2003), Colombia (2004) y Ecuador (2004). Precisamente, Bolivia y Ecuador se encuentran encaminados, cada uno a su ritmo, a convertirse en los próximos Miembros Plenos. Por otro lado, Paraguay ha pedido revisar ciertas normas surgidas durante su suspensión. Según señalaron autoridades de la Cancillería paraguaya, en dicho periodo se aprobaron 85 decisiones, 40 resoluciones y 41 directivas. Sobre este conjunto, Paraguay ha identificado seis normativas que tienen consecuencias económicas, políticas y jurídicas que pretende revertir en el curso del primer semestre de este año. Una de ellas es la decisión Nº 11/13 que modifica el régimen de participación de los Estados Asociados al Mercosur, aprobada en la Cumbre de Montevideo el 11 de julio del 2013. Esta incorpora el Protocolo de Ushuaia II entre los instrumentos legales a los que deben adherirse los países interesados en adquirir esta condición. Otras de las normativas cuestionadas son las que aprueban el proceso de adhesión de Bolivia y la participación de Guyana y Surinam como Asociados. A pesar de que no implican un impacto económico, sí tienen consecuencias institucionales graves para el Mercosur dado que se aprobó a nuevos a socios en ausencia de un Miembro fundador. También se realizarán observaciones sobre la decisión relativa a la estructura del Fondo Mercosur de Garantías para Micro, Pequeñas y Medianas empresas; y sobre la normativa que modifica el arancel externo común a bienes de capital, como «depósitos de combustibles» y ciertas maquinarias, que antes era del 0% y ahora es del 14%. Finalmente, se espera se defina la fecha de la suspendida XLVI Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur a celebrarse en Caracas, Venezuela. Inicialmente prevista para el 12 de diciembre, fue luego pospuesta tres veces, esperándose su celebración para mediados de febrero. En dicha cumbre, entre otros temas, se debe proceder al cambio de mando en la Presidencia Pro Témpore, que actualmente detenta Venezuela. Esta debería pasar a la Argentina, de acuerdo con el sistema de rotación alfabética del cargo. Sin embargo, no se descarta que pueda hacerse una excepción por esta vez y quedar en manos de Paraguay.
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El año arrancó movido para el Mercosur.
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