En su discurso del Estado de la Unión, pronunciado el pasado 28 de enero, el presidente estadounidense, Barack Obama, pidió realizar esfuerzos para apoyar al empresariado nacional en la creación de empleos. Resaltó, en este sentido, las posibilidades que representaban tanto el acuerdo con Europa (TTIP) como con Asia-Pacifico (TPP). Y como forma de impulsar dichos acuerdos, solicitó trabajar bipartidariamente en la concreción de herramientas como la autoridad de negociación de vía rápida (Trade Promotion Authority, TPA). La propuesta para la reincorporación del “Fast track” ya fue presentada al Congreso. El recurso estuvo vigente por última vez desde 2002 hasta 2007, y se utilizó en los tres últimos acuerdos comerciales ratificados por el Congreso (Colombia, Corea del Sur y Panamá). El objetivo es permitirle al Poder Ejecutivo negociar tratados de comercio que luego sean sometidos al Legislativo para su votación por sí o por no, sin la posibilidad de enmiendas. En este caso, el proyecto también establece «objetivos de negociación» para EE.UU., mientras que esboza los requisitos para las consultas del Presidente al Congreso en el área. La ley tendría, en caso de ser aprobada, una vigencia de cuatro años, con la posibilidad de renovarla por otros tres. Con la TPA la Administración Obama no solo busca obtener mayor libertad de negociación, sino también ganar peso relativo en la mesa negociadora frente a sus contrapartes comerciales. Esto podría imprimirle un gran impulso a los actuales procesos con Europa y Asia-Pacífico. Sobre el primero, el 20 de diciembre concluyó la tercera ronda de negociaciones. Según señalaron, los negociadores avanzaron sobre tres partes cruciales del TTIP: acceso a mercados, aspectos regulatorios y normas, los cuales serán nuevamente abordados en la siguiente reunión. Uno de los puntos que mayores rispideces ha generado es la potencial inclusión de una norma para el arreglo de disputas entre Estados e inversores (ISDS). Esto ha llevado a que la UE anuncie su decisión de someter a consulta pública las disposiciones sobre inversiones del acuerdo, lo que necesariamente pospondrá las negociaciones, al menos en esa materia. Se publicará el proyecto de texto, que irá acompañado de explicaciones claras para no expertos. A mediados de febrero, el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, y el Representante de Comercio estadunidense, Michael Froman, se reunirán para analizar los progresos ya alcanzados. La cuarta ronda negociadora se llevará a cabo en la semana del 10 de marzo en Washington. La idea de ambas partes es que exista un acuerdo para finales de 2014. En relación al TPP, tras la Ronda de Bali se lograron progresos en varios sectores, entre ellos: servicios, propiedad intelectual, inversiones, servicios financieros, medio ambiente, acceso al mercado de bienes, empresas públicas, agricultura, compras públicas, normas de origen y aduanas. Dentro de los aspectos más problemáticos, figuran las tensiones entre EE.UU. y Japón respecto de los aranceles sobre una lista de productos agrícolas, donde figuran la carne y los cereales. Al concluir la última sesión de negociaciones y habiéndose reconocido la imposibilidad de cerrar el acuerdo en 2013, los ministros destacaron en un comunicado de prensa que tienen la intención de proseguir su trabajo en el 2014. Por lo pronto, EE.UU. ha propuesto una reunión de cuatro días en Singapur, a partir del 22 de febrero, pero los países involucrados aún no han confirmado su participación. Hay fuentes que sugieren que el próximo encuentro sería recién en marzo.
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Vía rápida para negociar.
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