El pasado 10 de febrero, en Cartagena (Colombia), los países miembros de la Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México) suscribieron el Protocolo Adicional al Acuerdo Marco del bloque, por el cual se establece la eliminación del 92% de los aranceles para el comercio recíproco. El 8% restante se liberará paulatinamente, en períodos de 3 a 17 años, mientras que el azúcar y algunos derivados quedaron excluidos del trato preferencial. Precisamente, entre los productos más sensibles se ubicaron los del sector agrícola. Entre los productos considerados sensibles, y por ende con mayores plazos de desgravación, se ecuentran café, maíz, trigo, banano, frijol, carnes, cebolla, lácteos, papa, arroz y algunas preparaciones alimenticias. De todas formas, aún resta que cada uno de los países ratifique el acuerdo para que entre en vigor, lo que significa que la eliminación efectiva de los aranceles llevará, al menos, algunos meses. Las autoridades señalan que la desgravación podría comenzar en 2015. Además de profundizar el libre comercio ya existente entre los Miembros, el Protocolo moderniza los acuerdos bilaterales vigentes introduciendo algunos temas no regulados hasta el momento. En la Declaración de Cartagena, los mandatarios manifestaron que este documento proveerá estabilidad y seguridad jurídica en materia comercial, a través de la facilitación del comercio, la simplificación de las operaciones aduaneras, la eliminación de obstáculos técnicos injustificados, la protección de la salud humana, animal y vegetal, el acceso a los mercados de compras públicas y disciplinas modernas en materia de servicios profesionales, financieros, marítimos, telecomunicaciones y comercio electrónico. En este sentido, se han producido progresos en la armonización fiscal y en la convergencia de las bolsas de valores, al tiempo que se aprobó abandonar los requisitos de visado. Uno de los puntos más destacados es que se permitirá la acumulación de origen de las mercancías. Esto es, que las materias primas e insumos de un país podrán utilizarse en otro y contar en el producto final como si fuera nacional, lo que favorecerá la conformación de encadenamientos productivos de escala regional. En su intervención, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, expresó que “esta Alianza tiene lo que el mundo necesita: creemos en el libre comercio, creemos en la inversión y creemos en el emprendimiento, siempre promoviendo en nuestros países la igualdad y la erradicación de la pobreza”. El mandatario no tiene dudas de que en el mediano plazo estos países contarán con libre movimiento total de bienes, servicios, capitales y personas, y con cadenas productivas que les permitan a sus productos competir con éxito en los crecientes mercados, no solamente del Asia, sino del mundo entero. Aprovechando el exitismo reinante en relación al Pacifico, el BBVA Research presentó un informe señalando que la Alianza del Pacífico crecerá al 3,8% este año y al 3,7% en 2015, mientras que para el Mercosur pronostica una expansión del 1,5% para este año y del 1,8 % para 2015. Si bien este tipo de informes busca antagonizar entre ambos modelos de integración regional, debe resaltarse que, aún con diferentes estrategias de inserción en el comercio internacional, estos pueden ser complementarios. En el ámbito del ALADI existen numerosos acuerdos bilaterales y regionales que buscan concretar la liberalización comercial de los países de la región. Bajo dicho paraguas fue que se constituyó el Mercosur y también lo ha hecho la Alianza del Pacífico. Y bajo este mismo sistema es que se relacionan ambas iniciativas. Chile, país miembro de la Alianza del Pacífico, tiene un acuerdo de libre comercio plenamente vigente con el Mercosur (ACE Nº 35), de modo que el intercambio entre ambos se da sobre la base de la ausencia de aranceles y de otras restricciones paraarancelarias. También Perú y Colombia poseen tratados firmados con el Mercosur (ACE Nº 58 y 59). Allí se establecen cronogramas de rebajas arancelarias que conducen antes de fines de la presente década a la liberalización casi total del comercio entre todos esos países. Por ultimo México, aun cuando tiene firmado el ACE Nº 54 con los países del Mercosur, tiene una perspectiva de desgravación arancelaria más limitada con todos ellos. Por lo tanto, entre los países del Mercosur y la Alianza del Pacífico existen acuerdos que pueden constituirse en los cimientos de una estrategia de profundización comercial para los próximos años. Es en este contexto que deben situarse las declaraciones del ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Luiz Alberto Figueiredo, quien señaló que los países del Mercosur pretenden acelerar su integración con los integrantes de la Alianza del Pacífico, mediante un aumento en la velocidad de los procesos de reducción de aranceles establecidos en los acuerdos ya existentes. El canciller afirmó que, por lo menos con Colombia y Perú, el Mercosur ya redujo la mayor parte de sus aranceles, pero se quejó de que «ellos no lo hicieron al mismo ritmo». Agregó que los plazos de desgravación fueron acordados en otra época pero que las condiciones actuales dejan claro que ese proceso puede ser más rápido. A diferencia del Mercosur, la Alianza del Pacífico pretende aumentar los intercambios económicos eliminando las trabas al comercio entre sus países Miembros pero sin conformar una Unión Aduanera, es decir, sin establecer un arancel externo común y sin eliminar la posibilidad de que cada integrante negocie acuerdos bilaterales con terceros países. Durante su VII Cumbre, la Alianza del Pacífico ha aceptado a cinco nuevos países en calidad de observadores -Finlandia, India, Israel, Marruecos y Singapur- elevando a 30 la cantidad de Estados con esta condición.
Leer en pdf »
Nuevo paso hacia la liberalización comercial
previous post

