El pasado 19 de Julio tuvo lugar en Sídney la segunda reunión de ministros de Comercio de países del G20. Entre otros temas, se discutió sobre el rol de los acuerdos bilaterales, regionales y plurilaterales. Según el ministro australiano, Andrew Robb, quien presidió la reunión, estos acuerdos pueden alentar al cambio estructural doméstico y facilitar las negociaciones multilaterales, dado que muchas barreras ya serían reducidas para los socios comerciales.
Se debatió, además, sobre las barreras a las cadenas globales de valor. Al respecto la OCDE presentó en la reunión un documento con propuestas de política sobre el tema, destacando que las medidas horizontales para toda la economía, como un ambiente económico y político estable, el desarrollo del capital humano, e infraestructura de transporte y comunicaciones constituyen políticas que han sido bien aceptadas, mientras que las políticas del tipo “elegir ganadores” tienden a distorsionar a la competencia internacional y son poco exitosas.
Los ministros acordaron que las barreras al comercio en servicios afectan al crecimiento económico y deben ser limitadas tanto por reformas domésticas como por cooperación internacional.
Por otro lado, los participantes de la reunión reconocieron el valor de una OMC fuerte, que impulse el comercio por medio de reglas transparentes y universales, y se comprometieron a concluir la Ronda de Desarrollo de Doha. Además, se reafirmó el compromiso asumido en San Petersburgo de frenar y retrotraer las medidas proteccionistas introducidas a partir de la crisis financiera mundial.
Por último, se destacó que el comercio es un motor del crecimiento económico que crea empleos de calidad, y se debatió sobre los posibles cursos de acción para lograr incrementar el PBI en una meta de 2 puntos porcentuales por encima de la trayectoria actual. Los ministros acordaron que los Líderes del G20 deberían tratar el tema del comercio como impulsor del crecimiento en la Cumbre del próximo noviembre.

