Un estudio publicado por el Banco Mundial utilizó un modelo de equilibrio general computable (EGC) para analizar en qué medida las distintas políticas comerciales aplicadas por los países contribuyeron a la suba de precios agrícolas en el período 2006-2008, constituyendo una nueva pieza en el debate sobre la regulación de este tipo de políticas.
El análisis se llevó a cabo por medio del modelo GTAP 8.1 y la base de distorsiones a los incentivos agrícolas del Banco Mundial. A diferencia de estudios anteriores, no hicieron un supuesto de elasticidad cero de la oferta que, prevén los autores, podría sobreestimar los impactos. Aplicando shocks de productividad para recrear los niveles de precios observados en el período bajo estudio, descompusieron luego el rol de cada política en el efecto final.
De ese modo, según sus estimaciones, del 113% de aumento que se observó en el precio del arroz, un 34,2% se debió a cambios de política tanto por países importadores como exportadores, de los cuales 30,8% corresponden a incrementos de impuestos a las exportaciones y 3,7% a reducciones de aranceles a la importación. Similarmente, en el trigo el incremento del 70% se debió en 4,6% a cambios en políticas, correspondiendo 2,9% a derechos de exportación. Para los granos forrajeros, el aumento de 83% fue causado en 9,4% por políticas, u 8,8% si se toman sólo los derechos de exportación. En cuanto a la efectividad de las medidas aplicadas, los autores mencionan que el traslado del pico de precios al mercado local se redujo en sólo un cuarto al aplicarse las políticas para el caso del arroz. Para el caso del trigo y los granos forrajeros fue menor en un onceavo.
A partir de esto, los autores concluyen que existiría lugar para que los gobiernos acuerden multilateralmente frenar este tipo de intervención, proponiendo a la OMC como el ámbito adecuado. En particular, proponen que las disciplinas a las restricciones a las exportaciones sean similares a las que se aplican a las importaciones. Agregan que disciplinas más estrictas no dejarían a los países sin margen de acción, dado que las políticas genéricas de red de protección social pueden reducir los impactos de los picos de precios sobre la pobreza sin traducirse en costosas distorsiones que acompañan a otros instrumentos de política.

