El Gobierno argentino continúa con los esfuerzos tendientes a diversificar las exportaciones agroindustriales a China, a través de la promoción de los productos argentinos en ferias comerciales y la negociación bilateral de protocolos sanitarios y fitosanitarios.
Recientemente, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación anunció el ingreso del primer barco de sorgo forrajero argentino a la República Popular China, en el marco del Protocolo Fitosanitario firmado por las partes en noviembre pasado.
Si bien solo se trató de una carga de 39.075 toneladas, se destacó que las importaciones de sorgo argentino irán tomando fuerza paulatinamente a medida de que los exportadores argentinos e importadores chinos se familiaricen con las condiciones que regulan el comercio bilateral del producto. El secretario de Coordinación Político Institucional y Emergencia Agropecuaria, Javier Rodríguez, expresó su confianza respecto de que este primer año las exportaciones de sorgo a China “van a ser significativas”.
En los últimos años, China se ha convertido en el principal destino para las exportaciones mundiales de sorgo, pasando de importar 86 mil toneladas en 2012 a 5,8 millones de toneladas en 2014, que representaron el 70% del comercio internacional del producto. Según estimaciones privadas, las compras durante la presente campaña rondarán las 6,7 millones de toneladas y se espera que alcancen 7,5 millones durante la siguiente. Los principales proveedores han sido EE.UU. y Australia.
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La irrupción de China en el mercado mundial de sorgo se debe a las necesidades de alimentación animal promovidas por el aumento del consumo interno de carnes. Según el Ministerio de Agricultura argentino, el interés particular por el sorgo forrajero se debe a que se trata de un sustituto más económico del maíz y de similares características nutritivas. A esto se suman dos factores adicionales que facilitan su comercialización en comparación a este último grano: puede ser importado libremente al no estar sujeto a un contingente arancelario y los embarques no requieren ser amparados por certificados de bioseguridad, porque no es un producto transgénico.
En la actualidad, Argentina es el segundo exportador mundial de sorgo, detrás de EE.UU. Las exportaciones argentinas han crecido significativamente entre 2008 y 2012, año en que llegaron al volumen récord de 2,7 millones de toneladas. Como ha acontecido con gran parte de los productos agroindustriales comerciados por el país, en los últimos dos años el desempeño ha sido pobre con un descenso de los volúmenes exportados. La producción argentina de sorgo se encuentra en torno a las 4 millones de toneladas. Según el Escenario de Referencia de la Fundación INAI (ERAMA 2023), Argentina podría alcanzar en los próximos 10 años 5,2 y 3 millones de toneladas de producción y exportaciones de sorgo, respectivamente.
Además del sorgo, en el año 2014 y lo que va de 2015, se logró la habilitación de exportaciones de diversos productos agroalimentarios al gigante asiático, entre los que se incluyen: peras, manzanas y girasol confitero. Precisamente, Argentina también anunció el despacho del primer embarque de peras. De acuerdo a estimaciones de la Dirección Nacional de Relaciones Agroalimentarias Internacionales del MAGyP, los mercados abiertos para la exportación de productos de Argentina a China tienen un potencial de más de 11.000 millones de dólares. Las autoridades anunciaron que se continúa trabajando en la apertura de los mercados de alfalfa y carne enfriada y con hueso, y se avanzó en otros productos como miel, arvejas y uvas.
Si bien estos acercamientos bilaterales son bienvenidos, Argentina debe modificar su estrategia de relacionamiento con China si quiere superar las deficiencias estructurales que poseen los actuales intercambios. La relación comercial es crecientemente deficitaria para nuestro país, con exportaciones fuertemente concentradas en los productos del complejo soja. Se necesita un acercamiento conjunto con el resto de los países de la región, que permita superar estos desafíos reduciendo la asimetría en el poder de negociación. Aunque la apertura sanitaria y fitosanitaria es clave para el ingreso de nuestros productos, la obtención de ventajas preferenciales de acceso al mercado chino sólo puede negociarse en conjunto con el resto de los socios del Mercosur. Nuestros principales competidores, con Australia y Nueva Zelanda a la cabeza, ya han firmado tratados de libre comercio con China que hacen aún más cuesta arriba el camino a la diversificación.
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