Un reciente trabajo de Vera Thorstensen, Reinhard Weissinger, y Xinhua Sun analiza la proliferación de estándares privados que se observó en las últimas décadas. Si bien no existe una definición universalmente aceptada, el término se refiere en líneas generales a los requerimientos fijados por entidades privadas, como ONGs, supermercados, etc., soliendo incluir reglas relacionadas con la seguridad de los alimentos, protección animal y del medio ambiente, condiciones laborales, derechos humanos, entre otros. Las implicancias de este fenómeno y los cursos de acción necesarios para maximizar los beneficios manteniendo al mínimo los riesgos son temas fuertemente debatidos. Sin embargo, los autores argumentan que aún no se observan grandes progresos a partir de estas discusiones.
El trabajo identifica tres grandes causas para la multiplicación de los estándares privados: 1) El surgimiento de las cadenas globales de valor coordinadas por integradores o compradores clave; 2) Preocupaciones sociales sobre el medio ambiente y las condiciones de producción; y 3) Campañas de marketing.
En cuanto a las consecuencias, el documento destaca, en primer lugar, a los problemas comerciales, abarcando las dificultades para los exportadores de alcanzar los requerimientos, que pueden ser más restrictivos que los fijados por el Codex Alimentarius, y los costos de certificación. En segundo lugar, indica que muchos estándares no tienen una adecuada representación de las características de los países en desarrollo. Tercero, existen argumentos a favor de la aplicación de las normas de la OMC sobre Obstáculos Técnicos al Comercio (TBT, por sus siglas en inglés) y las Barreras Sanitarias y Fitosanitarias (SPS) de la OMC a los estándares privados. Por último, los autores mencionan las inconsistencias entre distintos reglamentos, privados o no, debilitando la capacidad de regular por parte de los organismos públicos.
Ante este diagnóstico, los autores formulan una serie de propuestas de políticas. Las de “corto plazo” incluirían el logro de un enfoque integrado entre los comités de TBT, SPS y Comercio y Medio Ambiente de la OMC; el lanzamiento de discusiones entre organismos relevantes; el establecimiento de puntos focales en cada país para tratar las barreras comerciales; y el alentar al fortalecimiento del rol de los organismos de regulación formales.
En cuanto a las recomendaciones de “largo plazo” sugieren el establecimiento de un grupo de pares para revisar, monitorear y formular recomendaciones; el fortalecimiento de las reglas de la OMC; y la clarificación del rol de los comités de TBTs, SPSs, y Comercio y Medio Ambiente. Finalmente, proponen la creación de un organismo específico que desarrolle principios básicos a seguir por los estándares y sirva de representación ante la OMC.

