El día 3 de octubre, el Presidente Mauricio Macri recibió a su par brasileño, Michel Temer, en Buenos Aires. Se trató de la primera visita oficial del mandatario, luego de ser ratificado como Presidente de Brasil tras el fin del juicio político a Dilma. Dicho encuentro fue una señal política muy importante en relación al futuro del vínculo bilateral y del bloque regional (Mercosur).
A través de un comunicado conjunto Argentina-Brasil, publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, acordaron avanzar en forma conjunta sobre diversas áreas de interés común, a saber: coordinación política (coordinación de posiciones, tanto a nivel bilateral, como en los ámbitos regionales y multilaterales), integración y seguridad fronteriza, integración física y energética, comercio bilateral, cooperación en ciencia y tecnología, integración regional (Mercosur), entre otras.
El mencionado comunicado señala que en tal encuentro ambos mandatarios subrayaron “la importancia de mejorar la conectividad entre los países de la región como forma de profundizar la integración regional y dar sustento al incremento del flujo de bienes y personas”. Adicionalmente, mencionaron la relevancia de la integración energética, cooperación e intercambio de experiencias en bioenergía, incluyendo etanol, biodiesel y biocombustibles de segunda generación.
Por otro lado, resaltaron el “potencial de incrementar el comercio mediante la armonización y simplificación de procedimientos administrativos” y coincidieron en que “las normas técnicas, sanitarias y fitosanitarias no deben constituir trabas innecesarias al comercio”, acordando promover la convergencia de marcos regulatorios para alcanzar conjuntamente estándares competitivos a efectos de acceder a terceros mercados.
El comunicado menciona la importancia de la cooperación bilateral en agricultura, reconociendo los beneficios mutuos que derivan de la coordinación en materia de comercio y negociaciones agrícolas internacionales. Asimismo, celebra “los resultados de las reuniones ministeriales y de los diálogos técnicos que facilitan la convergencia de posiciones, los acuerdos para garantizar el acceso de los productos a ambos lados de la frontera y la definición de posiciones en sus relaciones con terceros mercados y en las negociaciones multilaterales”.
En el ámbito regional, enfatizaron su compromiso con el MERCOSUR y ratificaron su trascendental importancia como ámbito para el crecimiento y desarrollo de los países de la región. “Coincidieron en la labor pendiente para perfeccionar la zona de libre comercio y en la necesidad de definir la agenda para la consolidación de la unión aduanera a los efectos de potenciar el desarrollo productivo de los países que la componen”.
En particular, se comprometieron a promover la agenda comercial y económica del Mercosur, destacando el “carácter estratégico que atribuyen a la inserción competitiva del Mercosur en los flujos internacionales de comercio y en las cadenas globales de valor, para lo cual es prioritario la ampliación y la profundización de la red de acuerdos comerciales del bloque”.
En materia de negociaciones, destacaron el interés en avanzar en el diálogo con la Alianza del Pacífico en las áreas de interés común (facilitación del comercio, cooperación aduanera, promoción comercial, PYMES), se congratularon por el proceso de coordinación en las negociaciones del Acuerdo MS-UE y reafirmaron su compromiso con la intensificación de otras negociaciones (Canadá, EFTA, la República de Corea, India y SACU).
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