DESCRIPCIÓN DE LA REFORMA. El 25 de junio fue finalmente aprobada la reforma de la Política Agrícola Común. La iniciativa que la Comisión Europea remitió al Parlamento Europeo y al Consejo de Ministros fue enmendada, resultando una reforma menos ambiciosa que conserva un vínculo parcial entre los subsidios y la producción. La reforma aprobada prevé la creación de una “ayuda única por explotación” que será “desacoplada” parcialmente de los niveles de producción. El desacople será parcial porque los Estados Miembros de la Unión podrán mantener una vinculación de hasta el 25 % en el sector de los cultivos herbáceos (trigo no duro, maíz, sorgo entre otros) y un porcentaje mayor para la producción de trigo duro y la cría de animales. Así, fueron atendidas las demandas del Consejo y el Parlamento, que se opusieron a la desvinculación total propuesta por la Comisión. La reforma producirá también una reducción escalonada (que alcanzaría el 5 % a partir de 2007) de los pagos asignados a aquellas explotaciones que hoy reciben montos superiores a los 5000 €. Esta “modulación” dejará libres, aproximadamente, 1200 millones de euros anuales que serán utilizados en programas de desarrollo rural. La idea es que las ayudas pasen a estar vinculadas al cumplimiento de normas comunitarias sobre medio ambiente, salubridad animal y vegetal y bienestar animal y no al nivel de producción del año corriente. Además, los Estados podrán asignar un monto adicional, no mayor al 10 % de la ayuda única por explotación, para fomentar tipos específicos de producción que favorezcan la protección del medio ambiente. En referencia a los precios sostén la reforma fue aún más tibia. Se mantendrán en el mismo nivel para los cereales (con la excepción del centeno que queda excluido del mecanismo de intervención), aunque sufrirán reducciones en los casos del arroz y la manteca.
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UE – PAC
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