El 22 de octubre último fue aprobado por el Senado Chileno el Tratado de Libre Comercio con los Estado Unidos. Este paso concluye con el proceso de ratificación, faltando solamente la firma del Presidente Chileno Ricardo Lagos y su promulgación, una simple formalidad ya que éste fue uno de los principales promotores del tratado. El Tratado en cuestión, que entrará en vigor el primero de enero próximo, contempla una drástica reducción de los aranceles tanto para productos industriales como agropecuarios. Los cereales, harinas y oleaginosas chilenos (con excepción del maní) tendrán un arancel de entrada a EE.UU. del 0%; mientras que para los aceites los aranceles serán reducidos escalonadamente, alcanzando su eliminación en plazos de entre 4 y 12 años. La votación en la cámara alta chilena contó con un holgado margen de 34 votos positivos contra 5 negativos e igual número de abstenciones. Entre quienes los legisladores que se opusieron, prevalecieron las advertencias sobre los peligros que enfrentaría el agro chileno, en especial las producciones tradicionales como el caso del trigo o la remolacha. El ministro de Hacienda transandino, Nicolás Eyzaguirre, reiteró que no existirán compensaciones excepcionales para el sector agrícola y a la vez minimizó las críticas, destacando que el TLC «no representa ninguna amenaza para cultivos tradicionales como la remolacha y el trigo. En el caso del primero, porque ya se resolvió el tema con la banda de precios para el azúcar y, en el caso del segundo, porque la desgravación arancelaria se produce recién en 2014».
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CHILE – EE.UU.
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