Sin avances. La mayoría de los representantes de los Miembros de la OMC y el Director General de la Organización, Pascal Lamy, están de acuerdo en que el nivel de compromiso con las negociaciones en favor de un acuerdo comercial de alcance mundial nunca ha sido tan alto como en las últimas semanas. No obstante, a pesar del ambiente generalizado de optimismo, ningún avance importante ha ocurrido. Actualmente, las delegaciones en Ginebra se encuentran a la espera de que los presidentes de los comités de negociación sobre bienes agrícolas e industriales publiquen los nuevos proyectos revisados de modalidades. En este sentido, Crawford Falconer, presidente de las negociaciones agrícolas, expresó que tras poco más de cuatro meses de conversaciones cuenta con material suficiente para producir un texto que sirva como base de un acuerdo. El mismo sería publicado a mediados del corriente mes. Por su parte, Don Stephenson, presidente del grupo de negociación de productos industriales, ha sostenido que meses de intensas negociaciones sobre su propuesta de julio pasado no han registrado resultados concretos y, por lo tanto, esperaría a que Falconer haga nuevas sugerencias sobre las conversaciones agrícolas para actualizar su documento. La intención del embajador sería la de elaborar un texto “equilibrado” con lo que se proponga en las otras áreas de negociación, para evitar el contundente rechazo que tuvo su texto anterior y lograr destrabar las negociaciones en bienes industriales. Por otro lado, los ministros de comercio de Brasil, Estados Unidos, India, Sudáfrica y la Unión Europea, junto con una docena de otros países, se reunieron el 26 de enero último en Davos, Suiza, en el marco de la reunión del Foro Económico Mundial. Los participantes manifestaron su acuerdo en celebrar una reunión de carácter ministerial en Ginebra en abril próximo, con miras a culminar las negociaciones de la Ronda de Doha hacia finales de 2008. La misma se encuentra supeditada a que los dos borradores a presentarse en febrero contengan compromisos “equilibrados” y satisfagan los intereses de los Miembros desarrollados y en desarrollo. La sensación entre los representantes de los actores más importantes en las conversaciones, es que en caso de no concretarse un trato durante el presente año existen factores que pueden conspirar contra la posibilidad de arribar a un acuerdo, congelando por años las negociaciones. Entre ellos, la inestabilidad financiera mundial, la posibilidad de una recesión en las economías más importantes del mundo y las elecciones a celebrarse en noviembre en EE.UU. “Si el año pasado fue el de la oportunidad, este es el de la necesidad”, señaló Celso Amorim, canciller de Brasil. Negociaciones Agrícolas Los negociadores han enviado sus comentarios sobre los dieciséis “documentos de trabajo” que el presidente Falconer, preparó con la idea de identificar las áreas de posible convergencia en las negociaciones (cuatro documentos sobre ayuda interna presentados el 21 de diciembre, ocho sobre acceso a mercados circulados el cuatro de enero y cuatro sobre competencias de las exportaciones dados a conocer el 7 de noviembre pasado). Las sugerencias del Presidente respecto de los asuntos más controversiales, como los números de corte en materia de subsidios y aranceles, son las mismas que las contenidas en su borrador de julio de 2007. No obstante, los nuevos textos incluyen algunas innovaciones que merecen ser destacadas. En cuanto a los subsidios a la producción los textos abarcan la reducción de la ayuda interna global causante de distorsión del comercio (AGDC), así como las disciplinas sobre las Cajas ámbar, azul y los niveles de minimis. Como novedad, Falconer propone aumentar el porcentaje de la AGDC que los países deben reducir al comienzo del período de implementación (pago inicial) de 20% a 30% para la UE, EE.UU y Japón; y del 20% al 25% para el resto de los países desarrollados (PD). Además, se incluye un “pago inicial” del 30% en los compromisos relativos a medida global de ayuda (MGA), que no existían en su anterior borrador. Los textos también definen los períodos de implementación para las reducciones en materia de AGDC y MGA en 5 años para los PD y en 8 años para los países en desarrollo (PED). En acceso a mercados los documentos refieren a los siguientes temas: fórmula general de reducción de aranceles, productos sensibles, escalonamiento arancelario, simplificación arancelaria, contigentes arancelarios, salvaguardia especial, productos especiales y disciplinas para Miembros de reciente adhesión. Respecto a los productos “sensibles”, que todos los países tendrán derecho a designar para exceptuarlos de la reducción arancelaria general a cambio de la expansión de cuotas, no hay progresos de consideración. Continúa el debate sobre el grado de desagregación al que se podrá designar a los productos como “sensibles” y la metodología a utilizar para la expansión de las cuotas. Por un lado, el Grupo Cairns pretende designar productos “sensibles” a un nivel más general, lo que derivaría en una mayor expansión de las cuotas de acceso a mercado. Por el otro, la UE, EE.UU y el G-10, con su enfoque de la “designación parcial”, pretenden elegir productos a un nivel más desagregado para disminuir la posible ampliación de las cuotas. Para los productos “especiales”, que los PED podrán designar en base a criterios como desarrollo rural, seguridad de los medios de subsistencia y seguridad alimentaria, con el objetivo de protegerlos de la reducción arancelaria general, el documento de trabajo de Falconer propone que representen entre un 9% y un 17% del total de líneas arancelarias agrícolas. Estos porcentajes son mucho mayores a los contemplados en su antiguo documento. En lo que respecta al tratamiento, divide a los productos “especiales” en dos grupos. Uno, conformado por entre el 7% al 12% de las líneas arancelarias, deberá alcanzar un recorte medio global de un 20%, con recortes mínimos de 15% y máximos de 25% por producto. El otro, formado por el 2% al 5% de las líneas, deberá realizar un recorte medio de 5 %, sin recorte mínimo y con un recorte máximo del 10%. Estos últimos, denominados los “superespeciales”, generan una fuerte oposición de los países exportadores de productos agrícolas quienes consideran que es contrario al mandato negociador que haya líneas que no registren recorte arancelario alguno. Además, los textos sobre acceso a mercados permiten vislumbrar algunos progresos en temas como la salvaguardia especial para la agricultura (SGE), herramienta utilizada por los países para defenderse de descensos bruscos de precios o aumentos significativos en las importaciones. Falconer presentó varias opciones para resolver el tema: a) se elimina al comienzo del período de implementación, b) se mantiene únicamente para algunas líneas arancelarias ó c) se mantiene por un plazo de cuatro años, sujeta a disciplinas más estrictas. Es necesario destacar que la UE mostró señales de que considerará la posibilidad de eliminar la SGE, al proponer eliminarla en un período de 7 años y medio, a condición de que la tarifa de salvaguardia más alta de los productos que se beneficiaron de este mecanismo se tenga en cuenta al calcular sus nuevos compromisos tarifarios en la Ronda de Doha. Por último con respecto al pilar de competencia de las exportaciones los avances son mayores y se ha llegado a un punto en el que son necesarias decisiones políticas. En cuanto a los subsidios a las exportaciones se acordó su eliminación por parte de los PD en el año 2013. Para los créditos a las exportaciones se destaca que, en el documento, no se consideran temas de importancia que estaban incluidos en textos anteriores (tipos de interés mínimo, prima para cubrir riesgo de no reembolso, entre otros). En ayuda alimentaria se siguen debatiendo las condiciones que ha de cumplir el compartimiento seguro y las disciplinas que deben imponerse a la monetización de la misma.
Leer en pdf »
OMC
previous post

