UNA AGENDA DE NEGOCIACIONES CON IMPACTOS MAYORES Y DIFERENTES. Los énfasis en las materias objeto de negociaciones que influyen sobre la agricultura y el bienestar de los habitantes vinculados a la misma, se están desplazando de unos temas a otros en el ámbito internacional. Desde la década pasada y durante los primeros cinco años de la década actual, las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio han girado en torno a la reducción de los subsidios a la producción y la exportación y a las restricciones de acceso a los mercados, principalmente basadas en aranceles. En las negociaciones del MERCOSUR con otros países y bloques, incluida la UE, el centro del debate ha sido el acceso a los mercados y la eliminación de los subsidios a las exportaciones y medidas similares. Puede decirse que durante los últimos años se están manifestando dos tipos de cambios: (a) aunque siguen negociándose los temas tradicionales, los instrumentos de protección comienzan a diferenciarse crecientemente de los que se han utilizado en el pasado; y (b) viene creciendo la importancia de otros temas de negociación que tienen gran impacto sobre la agricultura y el bienestar de los habitantes vinculados a ella. En cuanto al primer tipo de cambios, se vienen registrando modificaciones de los instrumentos de protección que utilizan los países desarrollados. Por un lado, se están reemplazando los precios sostén y las compras gubernamentales por pagos de monto fijo a los agricultores, que estimulan la producción menos que los viejos instrumentos de protección. Por otro lado, el mantenimiento de los subsidios en términos nominales tiende a disminuir su importancia relativa a medida que aumenta la producción y la exportación en el mercado mundial. El menor uso de los subsidios a las exportaciones, los créditos a las exportaciones y las exportaciones que se realizan bajo el rótulo de ayuda humanitaria también tienden a reducir su peso relativo, más aún si se los compara con las cifras de nuestra producción y exportaciones. También viene cambiando el uso de instrumentos de protección en los países desarrollados, en lo que respecta a la importancia relativa de las barreras arancelarias y no arancelarias. El uso de restricciones crecientes para el acceso a los mercados, fundados en inocuidad, sanidad, trazabilidad, etiquetado y estándares ambientales derivará en negociaciones más frecuentes que las actuales sobre estos temas. El segundo tipo de cambios tiene su origen principal en las negociaciones tendientes a controlar y mitigar los efectos del cambio climático (especialmente las del Protocolo de Kyoto). Aquí comenzó a impulsarse el compromiso de algunos países disminuir la generación de gases contaminantes para la atmósfera y abocarse a la búsqueda de fuentes de energía alternativas. Asimismo, la agudización de los conflictos en la principal zona productora de combustibles fósiles del mundo, llevó a los principales países consumidores de energía a adoptar decisiones que les permitieran disminuir la dependencia de combustibles de origen fósil. Con ambos propósitos EE.UU., UE, Japón, China y Brasil, entre otros países, adoptaron políticas que estimulan el aumento de la demanda para el consumo de bioetanol y biodiesel. Para concretar programas y proyectos de diversa naturaleza, en torno a la producción, consumo y comercio de biocombustibles, numerosos países se han involucrado en negociaciones. Así, han surgido diversos acuerdos entre la UE y China, Brasil y UE, Brasil y EE.UU., etc. En Argentina, aunque nuestros representantes han participado en los debates referidos a la contaminación ambiental y cambio climático, las negociaciones en este ámbito deben recibir una atención preferencial. Por lo expuesto, se hace necesario evaluar la evolución de los cambios en la agenda de negociación, a los efectos de ponderar cuales traerán mayores oportunidades para la agricultura argentina y el bienestar de los habitantes vinculados a ella.
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EDITORIAL
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