La Presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, encabezó una misión comercial a China entre los días 12 y 15 de julio. Junto a ella viajaron 70 empresarios de sectores como el transporte, la alimentación, el software, y la metalmecánica, procedentes de Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Corrientes, Salta y Formosa, entre otras. El día 13 se reunieron ambos presidentes con sus gabinetes y se firmaron 12 acuerdos, entre los que se destaca la compra de material ferroviario por parte de Argentina, que rondará los 9.500 millones de dólares. Respecto al problema de las exportaciones argentinas de aceite de soja, no se llegó a un acuerdo concreto sino que se definió la creación de una comisión para abordar el problema de la totalidad de la relación y el valor agregado de las exportaciones argentinas a China. Según añadió el canciller argentino, Héctor Timerman, la comisión se encargará de “resolver todos los inconvenientes que han impedido hasta ahora que la Argentina exporte a China». Debe señalarse que no se dieron precisiones sobre quiénes integrarán esa comisión ni tampoco cada cuánto se reunirá. Además, se indicó que en el ámbito de esas consultas se debatirán «todos» los temas de la relación bilateral y negaron que vaya a circunscribirse sólo a la venta de aceite de soja. Por el lado argentino, la Presidenta señaló que China iba a “seguir demandando aceite de soja y más porotos. La producción propia no les alcanza para cubrir sus necesidades». A este dato se aferra la diplomacia nacional, pues considera que China no podrá competir con la Argentina, y finalmente no tendrá otra salida que volver a sus habituales compras. Sin embargo, esta idea no toma en cuenta la posibilidad de que China busque otros abastecedores de aceite de soja. En efecto, Estados Unidos y Brasil volcaron casi la totalidad de sus ventas hacia China, reemplazando a Argentina como proveedores. Pero por otro lado, nuestro país pasó a cubrir la demanda de todos aquellos países a los que dejaron de abastecer EE.UU. y Brasil. Asimismo se intentó relativizar este punto al señalar que otros mercados, como el de la India, reemplazaron a China en cuanto la importación de este producto. En efecto, con el desplome de las ventas hacia China, las reasignaciones de las partidas de los exportadores provocaron que durante los meses de abril y mayo de este año India se posicionara como el principal destino de las exportaciones argentinas. Actualmente ocupa el primer lugar en las ventas argentinas del aceite de soja y su participación en el total de las exportaciones del producto es del 44%. Otros países como Bangladesh, Irán y Perú también han incrementado su participación frente al vacío dejado por el país de Oriente. Desde la Cancillería china se buscó bajar la tensión, señalando que el conflicto por el aceite de soja a China era “un problema normal en el proceso de comercio y desarrollo económico». El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang, remarcó que a través de consultas amistosas se podría encontrar una solución adecuada. Debe recordarse que el conflicto surgió el 1 de abril del corriente año cuando China prohibió el ingreso de aceite de soja argentina, por considerar que el producto no cumplía con los estándares chinos, mas precisamente que había un exceso de solvente en el aceite. Esta excusa, poco creíble, dio lugar a diversas “teorías” sobre la imposición de la medida. Quizás la versión más fuerte sostiene que se trata de una represalia por las barreras antidumping que nuestro país aplica al ingreso de ciertos textiles, calzados y juguetes chinos. Otra de las “teorías” dice que China decidió frenar las importaciones para fomentar el procesamiento del grano de soja en su país. Sin embargo, conforme a Oil World la China viene aumentando significativamente sus importaciones de dicho producto procedentes de Brasil y los EE.UU., aún cuando el rumbo de aumentar su procesamiento interno tiene muchos años de vigencia. La falta de interés del Gobierno nacional en solucionar el tema coincide con baja priorización otorgada a los complejos oleaginosos, granario y de carnes bovinas en materia de instrumentos utilizados para proteger o desproteger los productos del total de la economía.
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ARGENTINA – CHINA
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