Argentina con retenciones generalizadas y las más altas del mundo Existe una creencia generalizada de que Argentina es el único país que aplica retenciones. Sin embargo, a escala global, un estudio realizado por el Programa de Inserción Agrícola y dirigido por la Fundación INAI indica que uno de cada tres miembros de la Organización Mundial de Comercio ha aplicado o aplica derechos de exportación. Del trabajo también se deduce que las retenciones son un impuesto utilizado con mayor frecuencia en países subdesarrollados. De los 64 países que aplican retenciones, uno de cada diez son desarrollados, en cambio, uno de cada tres está en vías de desarrollo. Por otro lado, el sector agrícola es el principal destinatario de este tipo de gravámenes: de los 64 Estados que tienen derechos de exportación, 63 los imponen sobre productos agrícolas. De ellos, sólo tres son desarrollados y mayormente utilizan ese gravamen por motivos ambientales, para proteger especies en peligro o por razones de seguridad nacional. Hasta aquí la situación de nuestro país no parecería ser tan particular. El gobierno argentino no se encontraría sólo en el controvertido mundo de las retenciones. No obstante, del estudio surgen ciertos aspectos que pueden cambiar esta percepción. Al tomarse en cuenta la cantidad de productos a los que cada país aplica derechos de exportación, se observa que la mayoría impone estos gravámenes a un grupo seleccionado de bienes, y en pocos casos a todo el universo arancelario. Del total de los miembros de la OMC (153 países), únicamente diez aplican derechos de exportación a la casi totalidad del universo de productos. Ellos son Camerún, Ecuador, Gambia, Hong-Kong (China), Mali, Pakistán, República Dominicana, Turquía y la Argentina. Pero como si pertenecer al selecto grupo de los países que aplican retenciones a casi la totalidad de su universo de productos exportables fuera poco, Argentina se destaca dentro de éste por poseer las mayores alícuotas. Mientras que en nuestro país las retenciones en forma generalizada van del 5 al 35% (con los picos de 45% para el petróleo y del 100% para el gas natural) , en los demás países las alícuotas son mucho más bajas. Los países que le siguen son Gambia, que impone la alícuota más alta y generalizada del 10% y Pakistán, que si bien tiene una tasa generalizada baja no superior al 1%, tiene derechos de exportación altos para el trigo (35%), artículos de cuero (30%), metales y sus manufacturas (25%), cueros y pieles crudas (20%) y azúcar (15%). Los otros Estados no superan el 5% a la hora de fijar derechos de exportación. Por otro lado, de los países que no aplican derechos de exportación generalizados algunos lo hacen, en casos especiales, con alícuotas más altas que las argentinas. Así, México aplica derechos de exportación del 50% al caparazón y al aceite de tortuga, con un claro objetivo conservacionista. Misma alícuota aplica a los órganos humanos, y a las antigüedades y artículos históricos, a fin de evitar su comercialización. En su momento Brasil aplicó una alícuota del 150% para tabaco y derivados, pero la norma fue derogada por un conflicto en el Mercosur con Uruguay. También tiene esa misma alícuota para las armas y municiones, con el objetivo de evitar el contrabando. Pero debe destacarse que salvo a esos productos, Brasil no aplica derechos de exportación. Otro de los países con mayores alícuotas es China. Sus gravámenes oscilan entre el 20% y 120%, principalmente en productos minerales. Pero China solo puede aplicar derechos de exportación a 84 productos, que figuran en una lista negociada al momento de acceder a la OMC en 2001. En resumen, la utilización de derechos de exportación en el mundo está más difundida de lo que se imagina. Sus principales usuarios son los países en desarrollo y los productos más afectados son las materias primas, en especial agrícolas. Sin embargo, no debemos permitir que el árbol nos tape el bosque. Con altas alícuotas aplicadas a casi todo el universo arancelario la situación de Argentina es, por lo menos, singular. Esto, sin mencionar que las mayores alícuotas aplicadas por otros países persiguen objetivos ambientales o de conservación, y no pesan sobre las principales producciones exportadoras. El objetivo recaudatorio es reconocido, pero resulta increíble que la Argentina necesite recurrir al financiamiento de las retenciones más que otros países que se suponen que están más desorganizados en su sistema de recaudación de impuestos, como es el caso de algunos países africanos, especialmente si se tiene en cuenta que en la Argentina el impuesto a la renta existe desde la década del 30. Reiteramos nuestro convenciendo de que los derechos de exportación son una herramienta de política económica que, como tal, no puede considerarse ni buena ni mala per se. Pero en momentos en que el Congreso Nacional ha recuperado las facultades de fijación de las mismas, resulta imperioso que se lleve adelante un amplio debate sobre la manera en que se están aplicando en el país, y si ésta contribuye al desarrollo del país y a una mejor inserción comercial en el mundo. Miembros que aplican derechos de exportación a casi todos los productos y cuantía de los mismos. 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