Avanzan las negociaciones para un acuerdo Transpacífico. Desde hace un tiempo asistimos a una nueva oleada de negociaciones comerciales regionales, protagonizada por varios de los países con mayor peso económico del planeta, que buscan a través del comercio encontrar una nueva senda de crecimiento económico tras la crisis. Algunos países latinoamericanos, entre ellos Colombia, Perú y Chile, se han subido a esta ola llevando adelante una nutrida agenda negociadora. Otros, como los que forman parte del Mercosur, parecen quedarse afuera. La expectativa es que esta nueva generación de acuerdos, menos enfocados en aranceles y más orientados a otros temas como barreras no arancelarias, servicios e inversiones, permitan reanimar los sectores productivos y crear empleos. Una de las iniciativas más importantes en ese sentido es el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), cuyo objetivo es la integración económica y comercial de la región de Asia-Pacífico. La primera ronda de negociaciones se realizó en marzo de 2010, entre Chile, Brunei, Nueva Zelanda, Singapur, Estados Unidos, Perú, Australia y Vietnam. Luego, se unieron Canadá, Malasia y México. En un anuncio muy esperado, el pasado 15 de marzo el primer ministro japonés, Shinzo Abe, confirmó que su país también ha decidido sumarse a las conversaciones. Abe señaló que esta negociación es una de las últimas chances que tiene su país de mantenerse en el centro de lo que será el “Siglo de Asia-Pacífico”. De todos modos, no es la única iniciativa que el gobierno nipón ha emprendido con este fin. Además, Japón ya ha iniciado conversaciones para un tratado trilateral con China y Corea del Sur, negociará un pacto similar con la UE, y anunció en noviembre de 2012 que emprenderá negociaciones para un acuerdo que incluiría a los 10 países que conforman la ASEAN, además de Australia, Nueva Zelanda, India, China y Corea del Sur. Dentro del sector privado japonés, los agricultores se han mostrado preocupados, ante la posibilidad de que el TPP implique la disminución de la alta protección que posee el sector, principalmente en arroz. El sector manufacturero, en cambio, especialmente el automotriz, ha manifestado en gran parte su apoyo a la idea de unirse a las conversaciones, dado su potencial para beneficiarse del pacto. El anuncio de Abe llega pocos días después de que los actuales miembros del TPP concluyeran su 16ª ronda negociadora en Singapur. Según el Ministro de Comercio e Industria de Singapur, Lim Hng Kiang, en la reunión se evidenció un “progreso sólido” en áreas como coherencia regulatoria, telecomunicaciones, aduanas y desarrollo; aunque otras como propiedad intelectual, ambiente, competencia y trabajo, “representarán mayores retos”. Otros temas que serán delicados, según observadores, son las empresas de propiedad estatal, agricultura y textiles. Las conversaciones se han intensificado en los últimos meses para poder arribar a la meta de cerrar el denominado “Acuerdo del Siglo XXI” antes de fines de 2013. Sin embargo, analistas sostienen que los países encontrarán dificultades para cumplir con esta fecha límite, dadas las diferencias que aún mantienen en varios temas sensibles. La entrada de Tokio, que se completará una vez que cada uno de los demás socios dé su visto bueno, añadirá nuevos escollos a este proceso. La próxima ronda de negociaciones se llevará a cabo en Lima, Perú, en mayo. Estos movimientos profundizan las preocupaciones por el futuro del multilateralismo. Por un lado, es cierto que el hecho de que los principales jugadores del comercio internacional estén involucrados en negociaciones, significa que el comercio continúa siendo considerado una de las principales fuentes de crecimiento y desarrollo. Pero por el otro, la proliferación de acuerdos regionales, y el estancamiento de la Ronda Doha, conducen a preguntarse sobre el rol de la OMC; cuyos acuerdos, negociados en los años 80, quedan cada vez más desactualizados respecto de los desafíos que implica la nueva agenda del comercio internacional.
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ACUERDO TRANSPACÍFICO
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