Biocombustibles con dispar actualidad. El pasado 12 de agosto, a través de las resoluciones 449 y 450 de la Secretaría de Energía, el Gobierno elevó el corte de biocombustibles con combustibles fósiles. Las resoluciones establecieron, además, una serie de cuestiones referentes al precio del biodiesel que deben pagar las petroleras y a la calidad de los combustibles despachados en las estaciones de servicios. En relación al biodiesel, se oficializó el aumento del corte de este en el gasoil vehicular hasta el 8% (B8, según la denominación del mercado). Por otro lado, se oficializaron los precios de la primera quincena de agosto. Se estableció un desdoblamiento en la categoría de empresas Grandes: Grande, con un precio por tonelada de $4.484,82 (frente a $ 4.508,98 de Julio) y Grande no Integrada (que comprende a Explora, Patagonia y Unitec) con un precio de $4.706,95. Para las Medianas el precio publicado es de $5.296,19 (en julio fue de $5.376,02) y para las Pequeñas $5.403,07 (antes $5.506,94). Desde CARBIO se señaló que la capacidad instalada, que es de aproximadamente 4,2 millones de toneladas anuales, está siendo utilizada solo entre un 35 y 40%. Esto se debe en parte a las políticas internas que favorecen sólo el abastecimiento por parte de las PYMEs, pero también en gran medida a las restricciones aplicadas por la UE y sus Miembros (Ver en este Boletín “Fuera de mercado”). De 150.000 toneladas promedio mensuales en 2012, la Argentina pasó a comercializar menos de la mitad, con 60.000 toneladas promedio en lo que va del año. Según datos publicados por el Indec, las exportaciones de biodiésel alcanzaron en el primer semestre del año unas 320 mil toneladas, más de medio millón de toneladas por debajo de las registradas en 2012. Para revertir la situación las entidades del sector demandan un tratamiento igualitario en materia tributaria para este combustible, similar al que tiene el gasoil importado. De esta forma, y ampliando el corte interno, se podría volcar parte de la producción al mercado doméstico. Otra alternativa que se evalúa es la diversificación de mercados externos. En este sentido, de acuerdo a Claudio Molina de ABH, se están desarrollando trámites con la Agencia de Protección Ambiental (EPA), de Estados Unidos, a efectos de registrar el biodiésel argentino y abrir este destino, que actualmente opera de manera marginal, no calificando bajo los parámetros dispuestos por la EPA, hecho que produce un importante descuento de precio. También remarcó que se incrementaron las operaciones con Perú, oeste de África, y se intenta colocar biodiésel argentino en otros países latinoamericanos. Diferente es la situación del etanol, sea en su variante realizada a base de caña de azúcar como la que utiliza maíz. Durante el primer semestre se verificó un récord absoluto en la producción de bioetanol, el biocombustible utilizado para el corte obligatorio con las naftas. En el periodo que abarca de enero a junio del presente año la producción se elevó en un 134% en comparación con el mismo lapso de 2012. Totalizaron para el primer semestre del año 137 mil toneladas. En lo que hace al etanol a base de maíz, es una producción que se encuentra en plena etapa de desarrollo. Presenta una oportunidad para muchas regiones que son poco rentables para la producción del grano a causa de los altos costos del flete o la falta de integración zonal de los mercados. En el caso de la provincia de Córdoba, la rotación de cultivos exige la siembra de maíz, pero dada la distancia a los puertos, es poco el beneficio económico para el productor. En este contexto, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA-BIO) invirtió 130 millones de dólares en la construcción de una planta de bioetanol en Villa María (Córdoba), la cual se prevé sea puesta en marcha el primer semestre del año próximo. La planta trabajará con 400.000 toneladas de maíz por año, produciendo 145 metros cúbicos de etanol, 130 mil toneladas de DDGs (granos de destilería de maíz desecados con solubles) con destino a tambos y gas carbónico para gaseosas. Por su parte, en lo que refiere al etanol de caña de azúcar, también se avizoran buenas perspectivas. Recientemente, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha señalado que para la caña de azúcar se proyecta un crecimiento del 10% de la producción para 2016 y de un 33% para 2020, según surge de su trabajo sobre techos productivos sustentables de las cadenas agroalimentarias y agroindustriales. De acuerdo a sus datos, en las últimas tres campañas el sector alcanzó una producción promedio de 2,1 millones de toneladas de azúcar y cerca de 380 millones de litros de alcohol destinado a biocombustibles, sobre una molienda de 20 millones de toneladas de caña.
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ARGENTINA – BIOCOMBUSTIBLES
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