Con el objetivo de mitigar el efecto a las restricciones de la UE, el Gobierno argentino envió al Congreso un proyecto de ley para eximir de impuestos al sector del biodiesel, una propuesta que durará mientras se mantengan las trabas a su entrada a la UE.
El proyecto contempla una reforma al impuesto adicional al gasoil (Ley 26.028) para que la alícuota del 22 por ciento no sea aplicable al biodiesel destinado a la generación eléctrica. También se prevé eximir de la alícuota del 19 por ciento del impuesto a los combustibles líquidos, retrotrayendo la situación a noviembre de 2011. El objetivo es completar el procedimiento parlamentario en mayo, para que a finales de mes la medida se transforme en ley.
Por otro lado, el Gobierno formalizó el aumento en el porcentaje de corte obligatorio del gasoil automotor con biodiesel, del 8% actual al 10%, a la vez que estableció la obligatoriedad de la mezcla para las usinas termoeléctricas, en una proporción de 10%.
De cumplirse con dichos cortes, se agregarían al mercado local unas 450.000 toneladas anuales de biodiesel, que se sumarian a las 850.000 toneladas que ya se estaban comercializando. De todas formas, son números aun bajos, si se tiene presente que el país cuenta con una capacidad de producción instalada superior a los 4 millones de toneladas anuales.
Otra señal de apoyo al sector ha sido el anuncio de una reducción del derecho de exportación del biodiesel, del 21,75% al 11%.
Con toda esta batería de medidas se espera sostener a este sector, cuyas exportaciones han caído notablemente, como se parecía en el grafico que sigue.
De darse las estimaciones de la industria, por primera vez desde que comenzó la producción, el mercado interno superaría a las exportaciones.
Finalmente, y siendo principios de mayo, recién se conocieron los precios relativos al mes de marzo, lo que dificulta la recuperación del sector, sobre todo en cuanto a las Pymes, iniciales beneficiarias del programa de biocombustibles argentino.
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