De acuerdo a datos deISAAA, en 2013 se cultivaron a nivel mundial 175,2 millones de hectáreas con cultivos biotecnológicos. De los 27 países que sembraron este tipo de cultivos en 2013, 19 fueron países en desarrollo y el resto desarrollados.
Los agricultores de América Latina, Asia y África representaron en conjunto 94,1 millones de hectáreas, es decir, el 54% del total mundial. Respecto del otro 46%, unas 81,1 millones de hectáreas correspondieron a países desarrollados.
Los 5 países más importantes en cuanto a superficie sembrada han sido EE.UU., Brasil, Argentina, India y Canadá. EE.UU. sigue siendo el principal productor de cultivos transgénicos a nivel mundial, con 70,1 millones de hectáreas, y una tasa media de adopción de 90% en todos los cultivos biotecnológicos.
Los principales cultivos biotecnológicos de acuerdo a la superficie cultivada fueron: soja, maíz, algodón y canola. Otros cultivos de importancia fueron: alfalfa, remolacha azucarera, papaya, calabaza, álamo, tomate y pimiento dulce.
En el caso de Argentina, existen una treintena de eventos biotecnológicos aprobados, que se aplican principalmente al maíz (22 eventos), soja (5) y algodón (3). En cuanto a las características incorporadas hasta hoy son la tolerancia a herbicidas y la resistencia a insectos. Según se ha indicado, se encuentran pendientes las de resistencias a sequía, a herbicidas para caña de azúcar y al virus de la papa, por citar ejemplos.
Por su parte, la Unión Europea (UE) se debate en torno a la potestad de sus países miembros en prohibir el cultivo de productos OGM por razones ajenas a la protección de la salud y el medio ambiente. Según ha trascendido, los representantes de los 28 países de la UE habrían llegado a un acuerdo por el cual los países del bloque podrán prohibir el cultivo de un transgénico autorizado en la UE. El mismo habrá de ser ratificado el 12 de junio por los ministros de Medio Ambiente.
El nuevo marco legal permitirá a cada país prohibir el cultivo de un OGM en todo o parte de su territorio invocando motivos como el mantenimiento del orden público, la planificación territorial o la lucha contra la diseminación. En cambio, aunque prohíban el cultivo de un OGM, no podrán prohibir que dicho transgénico transite por su territorio.
En la actualidad, los países miembros opuestos al cultivo de un transgénico sólo podían intentar impedir que se cultive en su territorio en virtud de cláusulas de salvaguarda nacionales, que solían ser impugnadas ante la justicia.
Hasta ahora, la UE ha autorizado casi 70 eventos biotecnológicos para su utilización como alimento, pero solo cuatro transgénicos obtuvieron una autorización de cultivo. Y justamente de estos, únicamente se cultiva el maíz MON810 de Monsanto, que pidió se le renueve esta autorización. El cultivo de los otros tres (los maíces BT176 y T25 y la patata Amflora) se ha abandonado.
Resta evaluar si esta reglamentación propuesta se condice con los compromisos internacionales de la UE, sobre todo en el marco de los Acuerdos de la OMC.
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