Los días 20 y 21 de agosto, una misión oficial argentina, integrada por la ministra de Industria, Debora Giorgi, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Carlos Casamiquela y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Carlos Bianco, visitó Moscú; donde celebraron diferentes audiencias con autoridades y empresarios de distintos sectores, con el objetivo de incrementar las exportaciones del país hacia ese destino.
Se busca de esta forma aprovechar la apertura del mercado ruso a otros proveedores, en particular de la región latinoamericana, tras el veto comercial impuesto a productos de los Estados Unidos y la Unión Europea (Ver Boletín Nº 140).
De acuerdo a lo anunciado por el Gobierno argentino, los principales rubros que se esperan colocar en ese mercado son vinos y derivados, como mosto y jugo de uva; aceite de oliva y aceitunas; panificados; pastas; y lácteos fluidos y elaborados, como quesos, manteca y leche en polvo descremada. También carnes rojas, como vacunos, cordero, cerdo y sus derivados (chacinados); blancas, como pollo y pescado, especialmente especies atractivas para el consumo ruso -corvinas y merluza negra-; y frutas frescas y disecadas,entre otros ítems.
Está previsto que en septiembre se firme un acuerdo de integración agroalimentaria con Rusia, tras el viaje que funcionarios del país hicieron a Moscú con el fin de avanzar en el intercambio comercial. Asimismo, debe destacarse que entre el 15 y el 18 de septiembre se desarrollará una feria de alimentos de Moscú y que un centenar de empresas del país estarán presentes en la muestra, por lo que se espera que surjan nuevos clientes debido a la necesidad rusa de abastecerse en otros países.
Por el lado de la UE, principal afectada por la medida rusa, se ha instado de nuevo a otros países a no «aprovechar» el veto impuesto por Rusia. De acuerdo a los primeros cálculos europeos, la restricción podría suponer para la industria alimentaria del bloque pérdidas por 5.000 millones de euros al año. Según se indica, las exportaciones totales de alimentos de la UE a Rusia alcanzaron un valor de 11.800 millones de euros (unos 15.500 millones de dólares) en 2013, mientras que los productos que abarca la sanción rusa representan unos 5.100 millones de euros (6.600 millones de dólares).
Rusia es el segundo mayor mercado de exportación para los agricultores comunitarios, siendofrutas, verduras, productos lácteos y carnes los principales productos. Alemania, Polonia y Holanda son los tres países más afectados por el embargo
El bloque ha adoptado medidas de emergencia para estabilizar los mercados y evitar una caída de los precios. La Comisión Europea (CE) ya ha anunciado ayudas a los sectores más golpeados: algunas frutas y hortalizas, mantequilla, leche en polvo y queso.
De todas maneras, el ministro alemán de Agricultura, Christian Schmidt, descartó una «indemnización integral» a los productores europeos afectados. Señaló que se va a controlar el mercado y entregar indemnizaciones, pero no de forma íntegra.
Por su parte, la Dirección General de Comercio de la CE se encuentra estudiando el inicio de un procedimiento ante la OMC contra la medida rusa, si bien todavía no se ha adoptado una decisión al respecto.
Finalmente, el presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió a la UE que le será difícil volver al mercado ruso, una vez éste sea ocupado por empresas latinoamericanas y asiáticas. Asimismo, reconoció que «lamentablemente» los productores rusos no pueden cubrir esas importaciones. Por esa razón es que han decidido trabajar con otros productores extranjeros, principalmente de América Latina, como Brasil, Argentina y Chile, y también de Asia, como China.

