Desde el 1 de febrero Rusia se encuentra aplicando un derecho de exportación al trigo. Se trata de un impuesto que equivale al 15% del precio de aduana más 7,5 euros y no inferior a 35 euros (43 dólares), con vigencia hasta el 30 de junio de 2015.
El objetivo del gobierno ruso es combatir una escalada de los precios domésticos de los granos, motivado en gran parte por la devaluación del rublo, que hace que las exportaciones sean muy rentables para los agricultores.
En cuanto a la cosecha de este cereal, se estima que Rusia será el cuarto mayor exportador de trigo este año y ya ha enviado al exterior volúmenes récord de una importante cosecha de granos de 105 millones de toneladas. Sus principales compradores del cereal son Turquía, Irán y Egipto.
Autoridades rusas reconocían la existencia de una buena cosecha pero al mismo tiempo, debido a la volatilidad del rublo, los precios son muy ventajosos y las exportaciones han aumentado considerablemente. Se busca tener un mínimo de reservas que garanticen la seguridad alimentaria de Rusia, por lo que decidieron la aplicación de restricciones administrativas a las exportaciones.
Ya antes del anuncio oficial de las medidas, se habían impuesto controles informales a las exportaciones, incluyendo un monitoreo más estricto de calidad y una reducción de los programas de carga ferroviarios, con la idea de enfriar los precios domésticos.
Del lado de los importadores han surgido las voces de preocupación. En el caso de Egipto, el mayor comprador mundial de trigo, está buscando lograr un acuerdo con Rusia, que implique una exención a las restricciones aplicadas.
Por otro lado, quienes han aprovechado las circunstancias han sido los exportadores europeos. El trigo de la región se ha vuelto más competitivo, dado que el euro cayó un 6,8 por ciento frente al dólar en los últimos dos meses y Rusia ha comenzado a gravar las exportaciones. Según datos de Bloomberg, la UE emitió licencias de exportación de 1,67 millones de tn de trigo blando en la semana hasta el 03 de febrero, el más alto de los datos que se remontan a julio de 2004.
No es la primera ocasión en que Rusia recurre a este tipo de medidas. Ya ha aplicado derechos y restricciones a la exportación de cereales en otras oportunidades, pero siempre lo ha hecho por un tiempo relativamente corto y determinado, a fin de solucionar cuestiones circunstanciales.

