De acuerdo a datos del informe “Estado de la industria de biodiésel 2010”, de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), Argentina se ha consolidado como uno de los principales productores mundiales de biodiésel, con una producción en 2010 de 1,9 millones de toneladas, un 51% más que en 2009. En cuanto a la capacidad instalada, las plantas del sector permiten una producción estimada de casi 2,5 millones de toneladas y se espera que para fines de 2011 la demanda de biodiésel argentino supere las 3 millones de toneladas, situación que podría impulsar nuevas inversiones para incrementar la oferta. En tanto, en el mercado domestico se teme que el congelamiento del precio interno del biodiésel complique la situación de las empresas que abastecen a las petroleras. En un contexto en el cual el precio de la oleaginosa se encuentra tocando su techo, el costo de producir biodiésel también crece, por lo que el precio interno se vuelve poco atractivo para la producción del biodiésel. Debe recordarse que desde mediados de 2010 el 7% de todo el gasoil que se vende en el país debe ser biodiésel, y el objetivo es ampliarlo al 10% en el transcurso de este año. Según se ha informado, durante 2010 varias pymes productoras dejaron de entregar biodiésel a las petroleras y recién retomaron el abastecimiento en diciembre pasado, cuando se liberaron los precios. Afirmaban que el aumento del insumo les hacía perder entre 100 y 300 dólares por tonelada de biocombustible entregado. Lo alarmante es que gran parte de esas pymes, de acuerdo a la legislación argentina en materia de biocombustibles, son las encargadas del abastecimiento del mercado interno de biodiésel, mientras que las compañías más grandes lo exportan. EE.UU. ha decidido dar un nuevo impulso a los biocombustibles, tanto para el biodiésel (a base de aceite de soja) como para el etanol (a base de maíz). Para el primero se aprobó la prórroga por un año del crédito fiscal de 1 dólar por galón (3,8 litros), ayuda que se había establecido en 2005 y expiró a finales de 2009. Finalmente, en diciembre pasado, el Congreso estadounidense aprobó el crédito presupuestario para seguir con esta ayuda con carácter retroactivo en 2010 y para continuar durante todo el año 2011. Durante el periodo que no estuvo vigente, la producción de este combustible disminuyó casi un 50% con respecto de 2008 y el número de plantas pasó de 173 en 2009 a 142 en 2010, con una reducción en la capacidad de producción de 2,69 millones de galones a 2 millones (10,22 y 7,6 millones de litros, respectivamente). Por otro lado, en recientes declaraciones tras su paso por Brasil, el senador estadounidense, John McCain señaló su rotunda oposición a los subsidios al etanol otorgados por EE.UU. El senador afirmó que las ayudas que su país otorga podrían ser cuestionadas ante la OMC, por tratarse de una subvención que no está justificada ni de acuerdo con las normas del organismo multilateral. De esta manera, mostró su adhesión a la industria del azúcar y el etanol de Brasil, que está presionando a su gobierno para llevar a los EE.UU. ante la OMC por estas políticas. Debe resaltarse que en diciembre último, el gobierno de EE.UU. prorrogó hasta finales de 2011 un arancel de importación de 54 centavos por galón sobre el etanol, así como un subsidio de 45 centavos por galón para los mezcladores, valuado en hasta seis mil millones de dólares. En España, según denuncia la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), más del 90% de las plantas de producción de biodiesel se encuentran paradas. La industria española ha atribuido tal situación a las importaciones masivas “desleales” procedentes de Argentina e Indonesia y ante la falta de medidas de apoyo por parte del Gobierno. APPA sostiene que las importaciones de Argentina o Indonesia se realizan de manera desleal, pues estos países gravan en menor medida la exportación del biocombustible que la materia prima para su fabricación, de modo que en España resulta más barato comprar el producto final que el aceite de soja o el aceite de palma para fabricarlo. La abundancia de incentivos para el desarrollo de biocombustibles llevó a que España cuente con una capacidad de producción para unos 5 millones de toneladas, mientras que el propio mercado interno es de apenas 2,5 millones de toneladas. Asimismo, es importante el hecho de que la mayoría de la producción debe abastecerse de materia prima importada, por no contar con ese insumo en su mercado interno. Frente a productores más eficientes, no resulta extraño que la industria española reclame medidas de corte proteccionista. Para la industria española, la solución pasa por establecer un sistema de cuotas entre las plantas españolas y penalizar las importaciones con un recargo de 0,35 euros por litro. Para los petroleros, esto provocará una subida de los precios. Debe señalarse que el Gobierno ha decidido rebajar del 5,83% al 4,78% los objetivos de introducción de los biocombustibles en términos energéticos.
Leer en pdf »
BIOCOMBUSTIBLES
previous post

