Los primeros días de septiembre se llevó a cabo una nueva ronda de negociaciones para los representantes de los 12 países del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) en Hanoi, Vietnam.
De acuerdo con Barbara Weisel, la representante de EE.UU. para el Sudeste Asiático y el Pacífico, en las reuniones se hicieron importantes progresos, sobre todo en reglas para empresas de propiedad estatal. Sin embargo, aclaró que aún no se completan las negociaciones y que es necesario más trabajo.
No todos compartieron su optimismo. El embajador japonés para el TPP Hiroshi Oe dijo: “No pudimos progresar como habíamos esperado”, y destacó que persisten sustanciales brechas entre su país y EE.UU.
La directora ejecutiva del Asian Trade Center en Singapur, Deborah Elms, opinó que los negociadores “estuvieron hablando en términos generales”, y que “nadie quiere conceder nada hasta las últimas 48 horas”.
Se debe recordar que el TPP es un acuerdo cuyos impulsores denominan “del siglo XXI”, debido a que va más allá de los temas de acceso a mercados. Entre otros temas incluiría nuevas reglas que se reflejarían en las medidas sanitarias y fitosanitarias, con el fin de facilitar el proceso de embarque de productos agrícolas entre los países miembro, eliminando por ejemplo, la duplicación de pruebas. A pesar de ello, los principales obstáculos parecen encontrarse en los aranceles a la importación.
Entre las diferencias más sobresalientes, siguen apareciendo las excepciones demandadas por Japón para productos agrícolas, en particular arroz, trigo, azúcar, lácteos, carne bovina y cerdo. La presión en EE.UU. es elevada. El 30 de julio, 140 congresistas le escribieron al presidente Obama para que concluyera las negociaciones sin Japón, dados los pedidos de ese país. Pero la preocupación se extiende a varios países. Un grupo de asociaciones de productores de Canadá, EE.UU., Australia, Chile y México expresó que una excepción amplia para Japón alentaría a otros a reducir sus concesiones en acceso a mercado, además del precedente que puede fijar para otras negociaciones.
De acuerdo con un artículo de Kazuhito Yamashita (Research Institute of Economy, Trade and Industry), el tema es bastante complejo. Si Japón reduce sus aranceles no le alcanzaría con compensar económicamente a los agricultores que reciban un menor precio para atenuar el problema político. Según la visión del autor, aunque los agricultores no se vean afectados, la Cooperativa Agrícola Japonesa recibiría un golpe a sus comisiones por la reducción de las ventas producto del descenso de los precios, y esta sería una entidad con gran poder de presión.
Se desconoce la fecha de la próxima reunión, aunque algunos especulan que sería paralela a la reunión de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en noviembre en China, si bien este país no pertenece al TPP. Algunas autoridades sugirieron que cualquier progreso hacia el cierre del TPP no se vería hasta que pasen las elecciones legislativas en EE.UU., que tendrán lugar ese mismo mes.

