En un reciente artículo realizado por los investigadores Lucas Ferraz y Vera Thorstensen de la Fundación Getulio Vargas (FGV), se analizan los impactos que la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) podría tener sobre la economía brasilera, enfocándose en las exportaciones agrícolas e industriales.
El estudio se llevó a cabo por intermedio del modelo de equilibrio general computable GTAP, considerando no solo la reducción de aranceles a la importación, sino que también se evaluaron barreras no arancelarias (BNAs) técnicas, sanitarias y fitosanitarias, concentrándose en dos escenarios: 1) eliminación total de aranceles entre EE.UU. y UE, y 2) idem al anterior, más reducción de 50% en las BNAs.
Entre las conclusiones que extraen, encuentran en primer lugar que la eliminación solamente de aranceles provocaría una reducción de 0,6% (453 millones de dólares) de las exportaciones brasileras hacia los miembros del TTIP. Sin embargo, al reducirse simultáneamente las BNAs el impacto llega a 5%, o 3.778 millones de dólares. De ese modo, el incremento del comercio entre EE.UU. y UE se vería acompañado de un retroceso de la participación brasilera en el comercio mundial. Se deduce, además, la enorme importancia de las BNAs.
Al estudiar el PBI de Brasil por sector, el trabajo prevé pérdidas en la mayoría de los sectores agrícolas, con el mayor impacto en productos y preparados de carnes, que caería en 2,01%.
Los resultados van en la misma línea que las estimaciones de la Fundación INAI, a pesar de haberse utilizado distintas metodologías. Enfocándose solamente en el comercio agrícola, la Fundación INAI estimó una caída en las exportaciones brasileras hacia la UE de 571 millones, y 229 millones hacia EE.UU. Considerando el total de las exportaciones del Mercosur (socios fundacionales), la caída sería de 1.371 millones hacia la UE y 445 millones hacia EE.UU.
A partir de los resultados del estudio, los investigadores de la FGV hicieron una serie de recomendaciones para los responsables de la formulación de política de Brasil. Señalan que es de fundamental importancia tener en cuenta el gran impacto de las barreras no arancelarias al ponderar el rol del TTIP. Por otro lado, en las negociaciones en que participe Brasil, la reducción de aranceles podría no ser suficiente para garantizar la integración comercial, por lo que recomiendan la búsqueda de acuerdos de “integración más profunda”.
Finalmente, aunque no se deduce de la simulación, es de opinión de los autores que para agilizar la integración de Brasil se debe flexibilizar el marco jurídico del Mercosur para permitir las negociaciones de ese país por fuera del bloque. Esta propuesta choca necesariamente con el compromiso de los países del bloque de negociar conjuntamente los acuerdos con terceros países, plasmado en la Decisión CMC Nº32/00.
Más allá del análisis cuantitativo, varios expertos coinciden en una preocupación adicional sobre el acuerdo, y es que podría provocar un desincentivo para EE.UU. y la UE en dar una mayor dinámica a las negociaciones en Doha, lo que sería un importante golpe para la integración comercial de los países en desarrollo. Sin embargo, existen también visiones optimistas, en el sentido de que los nuevos acuerdos podrían marcar el camino para posteriores avances en la OMC.
En un contexto de balances debido al cumplimiento del primer año del comienzo de las negociaciones, la conclusión del TTIP no parece una tarea fácil, dado que EE.UU. y la UE enfrentan presiones locales de diversa naturaleza. Por ejemplo, en EE.UU. un grupo de 500 organizaciones solicitaron en una carta un mecanismo más transparente para encarar las negociaciones, oponiéndose a la Trade Promotion Authority, (o “Fast Track”), sistema que buscaría agilizar el logro de un acuerdo tanto en el TTIP como en el Transpacífico (TPP).

