El pasado 11 de marzo, por medio de la resolución Nº 011-2015, entró en vigor en Ecuador una medida de salvaguardia de entre un 5% y un 45% para bienes de consumo, materias primas y bienes de capital, aplicadas a un total de 2.800 partidas arancelarias. Estas abarcan desde alimentos básicos como productos lácteos y frutas, prendas de vestir, textiles y calzados hasta materiales para la construcción y representan una tercera parte del total de las importaciones ecuatorianas.
La medida se traducirá en una sobretasa arancelaria adicional a los aranceles aplicables vigentes y afecta a todos los socios comerciales del país. La misma tendrá una vigencia de 15 meses y según ha declarado el Gobierno, el objetivo es proteger la economía nacional de la caída de los precios del petróleo y la apreciación del dólar.
Esta decisión ha generado críticas no solo a nivel nacional, sino también en los países de la región latinoamericana como Chile y Perú, ya que parte de sus exportaciones están destinadas hacia este país.
En el caso de Argentina, como muestra el cuadro que sigue, no afecta a las principales exportaciones agroindustriales, aunque sí puede tener efectos sobre malta, algunos vinos, bombones, chocolates, alimentos para mascotas, manzanas, aceitunas en conserva y atún.
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